El vencejo

Delante de San Miguel hay un vencejo en un naranjo. Qué raro. Simón lo ve y lo coge. Tiene unos tonos grises oscuros preciosos. Intenta echarlo a volar, pero nada. “Creo que alguien lo ha debido de poner ahí.” Los vencejos no pueden alzar el vuelo desde el suelo porque tienen unas alas muy largas que les arrastran por detrás.

Simón lo agarra con la mano derecha y se cuelga de una rama del naranjo con la izquierda. Sube sin esfuerzo apoyando los pies en el tronco y lo deja en un sitio más alto. “¿Pero este tío quién e? ¿Frank de la jungla?”, oigo detrás de mí al guía de la ruta flamenca.

*La ilustración de la cabecera es de Theodor Kittelsen y es de unas golondrinas, pero me ha parecido muy bonita. Así que ahí la dejo.

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