Violeta y La La Land

La semana pasada llevé a los niños a ver La La Land. Creía que les podía gustar (sobre todo a Violeta) y, además, se me había quedado grabado el último párrafo de la reseña de Anthony Lane, el crítico de cine del New Yorker, “Fun in La La Land:

La misión de esta película se habrá cumplido solo si la ven aquellos (sobre todo los niños) que nunca han visto un musical adulto en el cine, y que puede que no conozcan las emociones tan plenas que te pueden provocar las cosas más simples, sin necesidad de recurrir a la violencia. El sol se ilumina. Estalla la canción. Chico conoce chica.  

Así que allá que fuimos, a la sesión de las 17:45 en los cines de Bahía Mar. Violeta devoraba palomitas muy contenta y me iba haciendo preguntas más o menos lógicas hasta que llegamos a la escena del planetario. Mia y Sebastian estaban a medio baile, flotando en el aire, cuando se giró para mirarme, con cara seria, y me preguntó: “¿Está haciendo efecto?”. Tardé un poco en comprender. Unos momentos antes de empezar a volar, Mia había accionado una palanca y la bóveda se había convertido en un cielo nocturno estrellado. Violeta estaba convencida de que la falta de gravedad era una consecuencia lógica más. En un primer momento la quise sacar de su error. Por suerte, me acordé a tiempo de Ty Burr cuando habla sobre los musicales y los niños en su (muy recomendable) libro The Best Old Movies for Families, y corregí. El párrafo que me vino a la memoria fue este:

Los niños de hoy en día son educados para creer que la gente no rompe a cantar espontáneamente en los momentos cruciales de su vida. ¿No es algo horrible, borrar esa revelación de su sistema de creencias? Por supuesto que hay gente que arranca a bailar claqué cuando menos te lo esperas, o que improvisa una melodía mientras se inventa la letra sobre la marcha. Se llaman niños, y si pasas algo de tiempo con ellos, verás la vida como un musical cuarenta veces por hora.

Claro que estaba haciendo efecto. Tenía razón Violeta, y yo no me di cuenta hasta que vi la película con ella.

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4 thoughts on “Violeta y La La Land

    1. A Violeta le gustó mucho, aunque hacia el final se le hizo un poco larga. Pero cuando llegó el mini resumen ese de su vida tan preciosísimo, se animó de nuevo. Lucas estaba indignado con el final, y decía que no le había gustado nada (excepto la música). Y yo preocupada porque Violeta se fuese a disgustar con el final…

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