Leyendo sobre Doñana

Ando investigando para el próximo proyecto de Nido de ratones y llevo tres libros a la vez: Retrato de una tierra salvaje. Las expediciones al Coto de Doñana, de Guy Mountfort, que relata la historia de las expediciones a Doñana en los años 50 y es entretenidísimo (buena suerte al que quiera encontrar un ejemplar), El mito de Doñana, de Aquilino Duque, y el tomo IV de las memorias de José Antonio Valverde, La aventura de Doñana. Cómo crear una reserva. Los tres son apasionantes y están muy bien contados, ¡viva la divulgación!

Si Mountfort levantase la cabeza

El prólogo de Mountfort no puede ser más actual. Bueno, puede serlo si cambiamos radio por whatsapp y periódico por twitter, pero ustedes ya me entienden:

“Ha surgido una nueva raza de hombre, el habitante de las ciudades que ya no soporta el verse privado de la parafernalia mecanizada de lo que hoy se considera vida civilizada. Cuando sale al campo permanece deliberadamente atado a sus cadenas, rodeado de sus preocupaciones domésticas, políticas y profesionales que han llegado a ser parte inseparable de su vida.

Para no perderlas no se apartará de su teléfono, aparato de radio o periódico favorito. Y sobre todo, nunca estará solo, para no darse cuenta de su desvalida dependencia.”

Si nos viera por un agujerito…

Mountfort dedica las primeras páginas a la historia del coto y a describir cómo estaba decorado el palacio en los años 50. En el comedor había una copia de Felipe IV, cazadorde Velazquez, y en el salón, enfrente de la gran chimenea en la que solían arder los troncos de sabina o de pino piñonero, otra de El emperador Carlos V con un perro, de Tiziano. De las paredes colgaban un centenar de cuernas de venado, y de cuernas estaban hechos los candelabros que colgaban del techo. Allí estaba también el mapa de Doñana que dibujó Abel Chapman en 1902 (arriba, en la foto de la cabecera) y que Mountfort y sus colegas encontraron muy útil y preciso.

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Valverde y mi abuela Milagro

Las memorias de Valverde repasan también las expediciones de Doñana y está muy bien esto de leer la misma historia desde puntos de vista diferentes. Cuenta Valverde de su relación con los ingleses:

“La camaradería era feliz. Casi de inmediato se decidió usar los nombres de pila, lo que entre ellos equivale al tuteo, y cada noche, después de cenar, todo el grupo se reunía en el salón, donde James Ferguson-Lees llevaba el gran cuaderno de observaciones ornitológicas que se mantenía al día en común.

Hubo momentos, sin embargo, en que convivir casi dos meses con un grupo tan cerradamente de anglos deprimía. Eran todos tan importantes o tan altos que aunque mi nada flaca dosis de orgullo castellano ayudara, necesitaba de alguien que me echara psicológicamente una mano, y esa mano amiga me llegó de la persona que menos podía imaginar: Milagro, señora de González. Traía al Coto un soplo de aire fresco e irreverente en el que respiraba yo mucho mejor, porque se burlaba de los ingleses. “Ese que tiene siempre las uñas como las coronitas de las habas” era nada menos que Sir Julian Huxley que, muy aficionado a las plantas, llevaba siempre las manos sucias de escarbar. Oír aquello expandía el corazón y elevaba el espíritu, porque mi situación era la muy ambigua de representante de la casa e invitado.”

La Milagro de la que habla era mi abuela (la que se está pintando los labios encima del caballo, arriba, en Doñana), y me da mucha alegría encontrármela aquí, en negro sobre blanco, por muchas razones. La principal es que, igual que tantas otras mujeres de su época, mi abuela no estudió una carrera y dedicó toda su vida a su marido y a su familia. Lo hizo siempre con buena cara y quejándose bastante poco, diría yo (que me quejo bastante, incluso en febrero), y le dio a mi abuelo la tranquilidad y estabilidad que necesitaba para llevar a cabo todo tipo de cosas importantes (que lo eran: Doñana, la SEO, González Byass, etc.). Y yo creo que no se le hacen bastantes fiestas a estas señoras, así que me encanta que Valverde se acordase de ella en sus memorias.

Yo la quise mucho y la echo de menos todos los días.

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Cameos en Nido de ratones

En el de Aquilino me estoy encontrando con tanto material, que me va a dar algo malo de la emoción. La otra noche, sin ir más lejos, me encontré con esta frase:

“En 1931 muere el duque de Denia y de Tarifa y, con el advenimiento de la República, hay un primer intento de expropiar y parcelar el Coto. Conjura el peligro un escrito presentado por el famoso taxidermista Luis Benedito, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que entonces dirigía don Ignacio Bolívar.”

Esto puede que a ustedes no les diga mucho (aún), pero atentos: en febrero de 2018 Nido de ratones publicará la historia del elefante del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, que no es otra que la odisea de Benedito desde que el duque de Alba mató al elefante y lo donó al recién estrenado museo de ciencias, del que era patrono, hasta que nuestro hombre consiguió disecarlo (sin haber visto un elefante en su vida) y convertirlo en la pieza estrella del lugar 17 años después.

Luis Benedito es, además, la razón número 6 de las 100 de Cristian Campos por las que es mejor ser español que no serlo.

*En la foto de la cabecera, mi abuelo Mauricio González-Gordon (¡con un pitillo!) y James Ferguson-Lees con el mapa de Abel Chapman.

 

 

Libro nuevo

Ayer me llegó González Byass. Historia de una bodega y por fin descansé. No sé si alguna vez se me pasará la angustia que me invade cada vez que envío un libro a la imprenta y ya no tiene remedio (no creo). Ha quedado estupendo: tiene el tamaño justo, los colores de la portada son exactamente como los quería y el papel es perfecto para las acuarelas de Ximena. Ahora solo queda que demos con una buena fecha para la presentación y dejarlo que vuele solo.

Algunas de mis cosas favoritas

Esto sobre Hemingway y el hermano de mi bisabuelo Manolo que descubrí haciendo la investigación para el libro. No lo sabía nadie en la bodega (ni en la familia).

“A Álvaro, el sexto, le tocó encargarse de las ventas en Cuba. Allí se casó y allí conoció al escritor Ernest Hemingway. Hemingway basó a uno de los personajes de su libro Islas a la deriva en él y, gracias a su servicio de espionaje, libró a Álvaro de entrar en la lista negra del Gobierno de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial.”

HEMINGWAY Y GONZÁLEZ BYASS

Las guardas tintineras con algunas de las personas notables que han visitado la bodega desde que se fundó. Picasso nunca lo hizo, pero la explicación de por qué aparece viene dentro del libro.

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Ximena y yo, muy hacendosas al final del libro…

GONZÁLEZ BYASS PAULA Y XIMENA

Y, por supuesto, el colofón.

COLOFÓN SANTA VIOLETA

 

 

 

Cuestionario Nido de ratones: Vicente Fernández de Bobadilla

¿Cuál era su libro favorito de niño?

No leí muchos libros de niño, lo mío eran más los tebeos. Pero creo que cuando tenía ocho años o así, empecé con lo que era habitual entonces: Enid Blyton, con Los Siete Secretos y Los Cinco. También me gustaba mucho Kasperle, de Josephine Siebe. Y un poco más tarde, los de Alfred Hitchcock y los Tres Investigadores. Pero no recuerdo haber tenido un “libro favorito” hasta un poco después, cuando descubrí a Jack London y Sherlock Holmes.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Y tanto, como que todavía lo tengo: This is Rome, del ilustrador checo Miroslav Sasek. Probablemente mi padre se lo compraría a mis hermanos, porque lo curioso es que estaba en casa cuando yo era niño, pero teníamos dos ejemplares. Yo entonces no hablaba inglés y no entendía nada del texto, pero aquellos dibujos tan coloridos, con un trazo casi infantil –que en realidad son complicadísimos– me hipnotizaron. Me quede con un ejemplar, no sé qué habrá pasado con el otro, y luego he ido comprando otros en viajes al extranjero, porque todavía se reeditan, y en librerías de viejo. En España los editó en los años 60 la editorial Toray. ¡Y encontré dos ejemplares de la colección, Esto es París y Esto es Grecia, en la librería Papel y Tinta de Jerez! Tan baratos, que me dio corte llevármelos. Pero me los llevé, claro.

ESTO ES SASEK

¿Leía a escondidas?

No tenía que esconderme para leer, afortunadamente. Quizá en clase; en EGB nos daban un libro con lecturas seleccionadas, llamado Senda (no recuerdo la editorial) y creo que era el único que abría de todos los libros del cole…

¿Se compraba libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Mi casa estaba llena de libros, pero no eran de niños. Los de Enid Blyton eran de mis hermanos, que son mayores que yo, y después de leerme algunos, busqué otros más. Los compraba con el dinero de la paga, o se los pedía a mi padre. Acabé con una biblioteca infantil que no estaba mal, un par de estanterías. No iba a bibliotecas; en el colegio donde estuve hasta los diez años había una que recuerdo como muy bien surtida, pero creo que sólo nos dejaron entrar a leer un par de veces en los cinco años que pasé allí.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

No, que yo recuerde.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Estoy un poco desfasado con lo que se publica hoy en día, así que sólo voy a decir un clásico que ningún niño debería perderse: la saga de El Pequeño Nicolás, de Goscinny y Sempé.

EL PEQUEÑO NICOLÁS

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los Cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Mal. Lo de la corrección política se sabe dónde empieza, pero no dónde acaba. En Estados Unidos no se ha librado de un clásico de la literatura, como Huckleberry Finn, al que le han censurado la palabra nigger, borrándola del texto como si jamás hubiera formado parte del vocabulario del país. Sería más aconsejable que los padres y educadores situaran a los niños en que las cosas cambian, y que en otros tiempos se hacían y decían cosas que hoy ya no se hacen. Además, ¿quién pone los límites de la corrección política? A lo mejor dentro de veinte años se decide que las nuevas ediciones no estaban lo bastante depuradas y les meten otro repaso, y luego otro, desvirtuándolos cada vez más… Al final, resultará que Sherlock Holmes nunca había fumado, y que Los Cinco se quedan en Los Tres.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Lo estaba pensando el otro día, cuando leí esa noticia espeluznante de que quieren quitar la asignatura de literatura universal de la enseñanza media. Y recuerdo que en mi colegio, en los tiempos del BUP, leíamos bastante. No sólo los clásicos como La Celestina o El alcalde de Zalamea, sino poemas de Miguel Hernández, cuentos de Juan Rulfo, o La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza. Pero también recuerdo que muchos de mis compañeros de clase no tenían un especial interés por la lectura. Así que no sé si, después de todo, el colegio es el mejor lugar para fomentarla; creo que lo que te convierte en lector es nacer en una familia llena de lectores, ver libros a tu alrededor desde antes de que aprendas a hablar.

Sobre Vicente Fernández de Bobadilla

Vicente Fernández de Bobadilla es periodista freelance, ha sido redactor de la revista Muy Interesante, Redactor Jefe de Quo y Jefe de Sociedad de Tiempo, además de columnista en Hoy por Hoy de radio Jerez. Autor de los libros Cambiaron nuestra vida (2004) y Es cosa de hombres (2007), actualmente prepara su primer libro de cuentos, Hora de Cierre.

Además, es el hermano de mi padre y el hijo de mi abuelo.

La foto de la cabecera es de Fer Ribes.

Lecturas suecas (II): A World Gone Mad. The Diaries of Astrid Lindgren 1939-1945

Este libro está deliciosamente escrito, como todo lo de Astrid Lindgren. Escribe recto, sencillo, bien. Mientras leía iba subrayando cosas (como siempre). Subrayo porque tengo muy mala memoria y me da coraje que se me olviden las cosas que me gustan o me llaman la atención, y también subrayo lo que no entiendo para buscarlo más tarde. A veces no hago más que subrayar…

Aquí algunas de las cosas con las que me quedo de este libro.

Quisling. La primera vez que me encontré con esta palabra fue hace unos meses, leyendo a Orwell, y la tuve que subrayar (porque no sabía lo que significaba). Quiere decir traidor y no se me olvida porque es una palabra curiosa y porque Orwell la usa con frecuencia. Lo que no sabía es de dónde venía, pero ahora ya lo sé: viene de Vidkun Quisling, el ministro presidente noruego que colaboró con Hitler durante la II Guerra Mundial. Leyendo un poco sobre él me he encontrado con que unos años antes trabajó estrechamente con el explorador Fridtjof Nansen durante la hambruna rusa de 1921, y después en varios proyectos más. Tampoco sabía que Nansen, además de guapo y explorador, recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor humanitaria. Astrid Lindgren, George Orwell, Vidkun Quisling y Fridtjof Nansen todos en un mismo párrafo; me encantan estas cosas.

ESTUDIO DE ALBERT ENGSTROM2
El estudio de Albert Engström. Foto del blog seventeendoors.

Albert Engström. A este señor tampoco lo conocía. Murió en noviembre de 1940. En la entrada del día 17 de ese mes, Lindgren escribió: “Albert Engström murió anoche. El tercero de nuestros tres grandes: primero Selma Lagerlöf, luego Heidenstam y ahora Albert, todos en un año. Era hijo del primo de abuela, si es que se puede presumir de algo así, como dijo Mrs V.”.

Resulta que Engström fue un artista y escritor sueco alumno de Carl Larsson. Además, nació en Lönneberga, que es de donde era Miguel el travieso. En su página de Wikipedia dice que se movía “as softly and quietly as a bear” (es decir, tan suave y silenciosamente como un oso, más o menos). Además de su conexión con Carl Larsson y con Selma Lagerlöf, lo que más me ha gustado de descubrir a este hombre es su estudio en el archipiélago de Estocolmo. Estas cosas me dan mucha envidia.

El rey Boris III de Bulgaria. Este señor se ha convertido en mi personaje histórico protagonista de muerte misteriosa favorito. Murió en circunstancias extrañas el 28 de agosto de 1943, a la vuelta de una reunión con Hitler. Oficialmente, de una angina de pecho, pero extraoficialmente… ¡no se sabe! La curiosidad me corroe.

Setas. En Suecia se pueden coger setas en verano.

El jerez. Esta señora, además de escribir muy bien, tenía buen gusto y sabía cómo celebrar bien cualquier acontecimiento: con jerez. Aquí las menciones sobre el vino que aparecen en su libro, siempre asociadas a cosas buenas; cómo le habría gustado esto a mi abuelo Mauricio.

“La cena en casa de los Viridéns por el cumpleaños de Alli. Jerez con la sopa y con el postre.” (17 de febrero de 1944)

“Ayer tomé un jerez muy elegante porque estábamos celebrando nuestro aniversario de boda.” (16 abril 1944)

“¡Es el día de la victoria en Europa! ¡La guerra ha terminado! ¡La guerra ha terminado! ¡LA GUERRA HA TERMINADO! (…) Sture no viene a cenar hoy pero nos ha mandado una botella de jerez para que celebremos la paz. Está sonando The Star-Spangled Banner en la radio. He estado bebiendo jerez con Linnéa y Lars y estoy un poco mareada. Es primavera y el sol brilla en este bendito día y la guerra ha terminado. (…) Me tomé una copa de jerez con Esse también.” (7 mayo 1945)

ASTRID LINDGREN TREPANDO POR UN ÁRBOL
Esta foto la pongo aquí porque me encanta. Eso mismo quiero estar haciendo yo cuando llegue a esa edad. 

*La foto de la cabecera es del fotógrafo sueco K.W. Gullers

*Este libro me lo regaló mi amiga Ximena en Navidad. El de Tove Jansson fue una recomendación suya. Y hace tres semanas estuvimos en su casa de Évora para conocer a unos suecos encantadores que estaban trabajando allí con José, su marido.