Cuestionario Nido de ratones: Blanca Establés

Esta semana, la editora Blanca Establés: “Fui una niña completamente mimada con la lectura. Aprendí a leer desde muy pequeña y no había nada que me gustara más, así que siempre estuve rodeada de libros. Que yo recuerde, nunca me dijeron no a comprarme un libro, por lo que vivía sepultada por ellos. Vengo de familia lectora, con buenas bibliotecas y extremadamente generosa a la hora de prestar libros: lo más parecido a una barra libre.”

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Cuestionario Nido de ratones: Vicente Fernández de Bobadilla

¿Cuál era su libro favorito de niño?

No leí muchos libros de niño, lo mío eran más los tebeos. Pero creo que cuando tenía ocho años o así, empecé con lo que era habitual entonces: Enid Blyton, con Los Siete Secretos y Los Cinco. También me gustaba mucho Kasperle, de Josephine Siebe. Y un poco más tarde, los de Alfred Hitchcock y los Tres Investigadores. Pero no recuerdo haber tenido un “libro favorito” hasta un poco después, cuando descubrí a Jack London y Sherlock Holmes.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Y tanto, como que todavía lo tengo: This is Rome, del ilustrador checo Miroslav Sasek. Probablemente mi padre se lo compraría a mis hermanos, porque lo curioso es que estaba en casa cuando yo era niño, pero teníamos dos ejemplares. Yo entonces no hablaba inglés y no entendía nada del texto, pero aquellos dibujos tan coloridos, con un trazo casi infantil –que en realidad son complicadísimos– me hipnotizaron. Me quede con un ejemplar, no sé qué habrá pasado con el otro, y luego he ido comprando otros en viajes al extranjero, porque todavía se reeditan, y en librerías de viejo. En España los editó en los años 60 la editorial Toray. ¡Y encontré dos ejemplares de la colección, Esto es París y Esto es Grecia, en la librería Papel y Tinta de Jerez! Tan baratos, que me dio corte llevármelos. Pero me los llevé, claro.

ESTO ES SASEK

¿Leía a escondidas?

No tenía que esconderme para leer, afortunadamente. Quizá en clase; en EGB nos daban un libro con lecturas seleccionadas, llamado Senda (no recuerdo la editorial) y creo que era el único que abría de todos los libros del cole…

¿Se compraba libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Mi casa estaba llena de libros, pero no eran de niños. Los de Enid Blyton eran de mis hermanos, que son mayores que yo, y después de leerme algunos, busqué otros más. Los compraba con el dinero de la paga, o se los pedía a mi padre. Acabé con una biblioteca infantil que no estaba mal, un par de estanterías. No iba a bibliotecas; en el colegio donde estuve hasta los diez años había una que recuerdo como muy bien surtida, pero creo que sólo nos dejaron entrar a leer un par de veces en los cinco años que pasé allí.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

No, que yo recuerde.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Estoy un poco desfasado con lo que se publica hoy en día, así que sólo voy a decir un clásico que ningún niño debería perderse: la saga de El Pequeño Nicolás, de Goscinny y Sempé.

EL PEQUEÑO NICOLÁS

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los Cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Mal. Lo de la corrección política se sabe dónde empieza, pero no dónde acaba. En Estados Unidos no se ha librado de un clásico de la literatura, como Huckleberry Finn, al que le han censurado la palabra nigger, borrándola del texto como si jamás hubiera formado parte del vocabulario del país. Sería más aconsejable que los padres y educadores situaran a los niños en que las cosas cambian, y que en otros tiempos se hacían y decían cosas que hoy ya no se hacen. Además, ¿quién pone los límites de la corrección política? A lo mejor dentro de veinte años se decide que las nuevas ediciones no estaban lo bastante depuradas y les meten otro repaso, y luego otro, desvirtuándolos cada vez más… Al final, resultará que Sherlock Holmes nunca había fumado, y que Los Cinco se quedan en Los Tres.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Lo estaba pensando el otro día, cuando leí esa noticia espeluznante de que quieren quitar la asignatura de literatura universal de la enseñanza media. Y recuerdo que en mi colegio, en los tiempos del BUP, leíamos bastante. No sólo los clásicos como La Celestina o El alcalde de Zalamea, sino poemas de Miguel Hernández, cuentos de Juan Rulfo, o La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza. Pero también recuerdo que muchos de mis compañeros de clase no tenían un especial interés por la lectura. Así que no sé si, después de todo, el colegio es el mejor lugar para fomentarla; creo que lo que te convierte en lector es nacer en una familia llena de lectores, ver libros a tu alrededor desde antes de que aprendas a hablar.

Sobre Vicente Fernández de Bobadilla

Vicente Fernández de Bobadilla es periodista freelance, ha sido redactor de la revista Muy Interesante, Redactor Jefe de Quo y Jefe de Sociedad de Tiempo, además de columnista en Hoy por Hoy de radio Jerez. Autor de los libros Cambiaron nuestra vida (2004) y Es cosa de hombres (2007), actualmente prepara su primer libro de cuentos, Hora de Cierre.

Además, es el hermano de mi padre y el hijo de mi abuelo.

La foto de la cabecera es de Fer Ribes.

Cuestionario Nido de ratones: Jordi Nadal

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Los libros de Tintín, es especial Tintín en el Tibet.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Mi  primer álbum de Tintín, La oreja rota.

jordi nadal tintín

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Mi hermana.

¿Leía a escondidas?

A todas horas, qué mala suerte quien haya tenido que esconderse para leer, ¿no? (Aunque a algunas les guste, por la parte romántica, pero vaya…)

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Libros en casa, me compraba mi hermana.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

Intenté entrar a trabajar a los 17 años en la Editorial Juventud porque editaban Tintín.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Tintín, Astérix y Mortadelo en cómics.

Gente, de Peter Spier.

La ola, de Suzi Lee.

Osito, Else Holmelund, ilustrados por Maurice Sendak.

LOS TRES DE JORDI NADAL

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Qué desperdicio de tiempo. Seremos tan edulcorados que ya no quedará la experiencia de sabor amargo, ni ácido, ni salado, ni nada. Bienvenidos al higienizador mental (el de manos ya lo empieza a utilizar cada vez más gente, y  por cierto éste último me parece más práctico y necesario).

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

No estoy dentro el aula, no es fácil opinar de lo que desconoces. Que lo hagan quienes trabajan en ella y sepan pensar y actuar.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Leo porque quiero a mi hija. La quiero tanto que le doy lo mejor. Leer libros  forma parte esencial de saber querer, querer bien y querer el Bien.

Sobre Jordi Nadal

Jordi era el director del curso de postgrado de edición que hice en Barcelona hace la tira de años. Copio abajo la biografía que tiene en su página web.

Nací en Lliçà d´Amunt (Barcelona) y soy licenciado en Germánicas por la Universidad de Barcelona. En 1998, completé mis estudios con un curso de edición profesional en la Universidad de Stanford. Comencé mi andadura en Vicens Vives y continué mi carrera en Herder (Alemania). Entre otros puestos, he sido director de EDHASA, director editorial y de Publicaciones de Círculo de Lectores, consultor en Random House en Nueva York, director general de desarrollo corporativo para España y América en Grupo Plaza & Janés y adjunto a dirección en Ediciones Paidós.

Soy coautor del libro Meditando el Management… y la vida (Plataforma, 2012) y Libros o velocidad. Reflexiones sobre el oficio editorial (Fondo de Cultura Económica, Madrid y México, 2005). Y autor de Todo tan cerca (Poliedro, 2005), Tu nombre (Almuzara, 2008), El paraíso interior (Plataforma Editorial, 2011) y www.libroterapia.eu.

Cuestionario Nido de ratones: Juan Antonio Masoliver

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Los cuentos de hadas.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Los de la editorial Araluce.

LOS DE JUAN ANTONIO MASOLIVER

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Mi padre, mis hermanos y mi curiosidad

¿Leía a escondidas?

En la cama, no cuando había apagado la luz, porque entonces no podría leer, sino cuando las habían apagado mis padres. Y en la hora de la maldita siesta.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

En El Masnou había dos bibliotecas, la municipal y la del ayuntamiento. Frecuentaba las dos, con mis hermanos. Me fascinaban las bibliotecarias: ¡eran otros tiempos! En casa había libros para todas las edades. Y cuando fui a vivir a Barcelona, a los nueve años, la biblioteca de mi tío el humanista Juan Ramón Masoliver era mi refugio.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

No. Sólo que estaba convencido de que lo que leía era todo verdad, y envidiaba a los protagonistas de los libros.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

¿Sólo tres libros? Y depende de la edad. Tres libros que me marcaron, además, de los pasajes del Quijote y de la Biblia, fueron Robinson Crusoe, las Mil y una noches y Heidi.

LOS TRES DE JUAN ANTONIO MASOLIVER

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

No hay que retocar nada. Los niños leen siempre limpiamente. Lo políticamente correcto puede llevar a la intransigencia y al puritanismo.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Hace décadas que no voy al colegio. Yo tuve mucha suerte tanto en la academia del Masnou como en los Escolapios de Barcelona: junto con mis padres y hermanos, me estimularon el placer de la lectura. Por alguno de mis sobrinos, he podido ver que la literatura se enseña bastante mal, llena de tópicos y sin pasión por parte de los profesores. Pero no se debe generalizar. Alguna razón debe haber para que en este país se lea tan poco. Y no se trata sólo de leer, sino de enseñar a leer.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Si en la casa hay ambiente de lectura, los niños leen. No necesitan consejos. De pequeños les improvisaba un cuento, para que se familiarizasen con la oralidad. Y luego les leía y poco a poco leíamos el comic Richie Rich o Tintin. Luego ya no me necesitaba y hay que decir que en las escuelas inglesas (mis hijos son ingleses) se les estimula a leer desde muy pequeños.

Sobre Juan Antonio Masoliver

Nació en Barcelona en 1939. Catedrático hasta su jubilación en la Universidad de Westminster de Londres. Vivió dos años en Dublín y casi cuarenta en Londres. Ha pasado largas temporadas en Italia (Garda sul Lago y Lucca). Poeta, narrador, traductor y crítico literario de La Vanguardia de Barcelona. Su novela más reciente: La inocencia lesionada (Anagrama, 2016)

Cuestionario Nido de ratones: Yaiza Santos

¿Cuál era su libro favorito de niña?

Los hijos del vidriero, de Maria Gripe. Lo leí unas cuatro veces. En mi memoria es triste y profundo. Aún recuerdo el epígrafe: “Quien no conoce su destino puede vivir despreocupado”.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

El Quijote en seis tomos de Ediciones Naranco que vinieron a vender a mi guardería cuando yo tenía cuatro años (¿a quién se le ocurre, pienso, cuando apenas aprendíamos el abecedario?) Me lo compró mi abuelo y aún lo conservo.

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¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeña?

Las profesoras. Podíamos llevarnos a casa un libro —imagino que era así en todos los colegios— un día a la semana y devolverlo a la siguiente o a las dos semanas. Así descubrí a Michael Ende o a Roald Dahl, ya para siempre conmigo. Las lecturas de mi generación las nutrían las colecciones El Barco de Vapor y Alfaguara Juvenil. Los libros de aventuras clásicos los descubrí de veinteañera.

¿Leía a escondidas?

Nunca en clase, pero sí en la cama a escondidas. Así leí mi primer libro de un tirón, La princesa de los elfos, de Sally Scott. (Ya digo que El Barco de Vapor y Alfaguara Juvenil nutrían las lecturas de mi generación.)

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Mi padre fue socio por un tiempo del Círculo de Lectores sin ser especialmente lector, así que había en casa una bonita colección de clásicos y enciclopedias que decoraban un salón precioso, pero que nadie usaba. Tampoco mi madre era lectora; sin embargo, siempre se sintieron muy orgullosos de que mi hermana y yo sí lo fuéramos. Los libros fueron un regalo habitual en cuanto vieron que nos gustaba leer. Más que comprarlos, siempre fui una gran usuaria de bibliotecas (quizá por eso, a diferencia de mi marido, no soy fetichista de los libros; me encantaría deshacerme al menos de un tercio de los miles que tenemos).

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeña relacionada con los libros?

Con cuatro o cinco años, cuando apenas empezaba a leer, mi abuelo me llevaba todas las semanas a comprar los coleccionables de El Libro Gordo de Petete. Él me daba la revista y se guardaba de inmediato otras hojas que a mí me parecían aburridísimas. Eran los cuadernillos que servían para integrar los verdaderos “libros gordos” después, con unas tapas de colores. Lo entendí cuando me los dio –llegó a juntar cinco: azul, verde, naranja, fucsia y amarillo–, a los nueve años, cuando me mudé con mis padres de Huelva a Aranjuez (rompiéndole un poco el corazón).

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Cualquiera de Isol, una maravilla que descubrí estando embarazada de mi primogénita y que mis hijos disfrutan como locos. Y La peor señora del mundo, de nuestro querido amigo Pancho Hinojosa, verdadero best-seller.

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Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Me enerva. El lo que llamo el síndrome de Dora la Exploradora: sacar de las historias para niños cualquier atisbo de conflicto. ¿Así se les prepara para la vida?

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

En el de mis hijos creo que sí, aunque no me preocupa mucho. El problema, al menos en México, no es tanto la lectura en los niños, que suelen ser grandes lectores, sino el “desenganche” del hábito cuando crecen.

 ¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

De una manera natural, creo yo. Desde bebés sintieron curiosidad por los libros y aprendieron a leer muy pronto. Nos ven leer, les leemos cuentos antes de dormir, les compramos libros. Es un artefacto familiar, en todos los sentidos, ja.

Sobre Yaiza Santos

Yaiza Santos (Huelva, 1978) es periodista y editora afincada en México. Ha publicado, entre otros medios, en Letras Libres, el diario ABC, Jot Down Magazine y El País Semanal.

Cuestionario Nido de ratones: Marta Higueras

 ¿Cuál era su libro favorito de niña?

El cantar de los Nibelungos, de Richard Wagner. Era un álbum muy antiguo de mi abuela. Recuerdo que estaba escrito en alemán y que esperaba a que mi abuela me lo leyera mientras me enseñaba sus fabulosas ilustraciones.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

La colección de libros de pequeño oso y pequeño tigre. Sapo y Sepo. También Elmer.

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 ¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeña?

Había muchos libros en casa, yo los elegía. Mi abuela y mi madre me contaban muchos. En cuanto tenía algo de propina me compraba cómics.

¿Leía a escondidas?

Sí, todos los días! Bajo las sábanas, en el baño, andando por la calle, en el coche mareada….

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Tenía mis libros en casa. Leía también de la biblioteca de mis padres y de mis abuelos que vivían cerca y eran grandes lectores; se dedicaban al mundo del libro; eran traductores y autores de diccionarios y enciclopedias.

A la biblioteca no solía ir casi nunca y eso me da pena reconocerlo, pero creo que nunca lo necesité.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeña relacionada con los libros?

Una vez que iba leyendo por la calle… me di un buen golpe contra una farola.

Otra anécdota… yo escribía y encuadernaba mis propios libros.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

El principito, La historia interminable, Peter Pan.

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Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Me parece bien. El caso es que los niños lean. Que no atraigan libros por su lenguaje, que tampoco llegan a ser clásicos pero que ya son un poco “antiguos”, creo que es una lástima.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Creo que los niños deben leer en el colegio, pero muchos profes no son capaces de entusiasmar. Incluso a veces ni se leen ellos mismos los libros que recomiendan. Y además recomiendan a todos el mismo, lo que implica que ni conocen el gusto lector de sus alumnos. Debería existir la figura del bibliotecario escolar y que ellos fueran los que realizaran actividades lectoras.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Les leía todas las noches en la cama, lo que ellos querían y cuantas veces querían. Poniendo distintos finales, actuando con la voz, dejando que ellos inventaran también partes de la historia… haciéndoles partícipes de ese momento mágico. La lectura se mezclaba con la canción, con sus confidencias, con el rezo y el achuchón final del día. Creo que el recuerdo de la lectura no es algo independiente sino que forma parte del momento más cálido del día, más íntimo y maternal de tu infancia, como a mí misma me pasa.

Cuando fueron creciendo, su lectura era muy personal, nunca forzada, pero siempre orientada, porque yo había leído el libro y sabía qué le podía gustar.

En sus cuartos siempre hubo muchísimos libros que iban cambiando según crecían. Y ellos fueron comprando y eligiendo cosas que yo no hubiera elegido… pero es así.

Y ahora… ahora apenas leen. También es así.

Pero volverán. Y sobre todo, sé que leerán a sus hijos, con el mismo amor y entusiasmo con el que yo les leía.

Sobre Marta Higueras

Marta trabajó durante 21 años en el Grupo Santillana, 12 de ellos como la editora responsable de la línea de prescripción de Alfaguara Infantil y Juvenil. Está especializada en entornos digitales aplicados al mundo editorial y desde hace cinco años dirige una empresa de servicios editoriales, Enlaceditor. 

Además, es mi agente. Gracias a ella, Tinta encontró editor.

 

 

Cuestionario Nido de ratones: Gregorio Luri

¿Cuál era su libro favorito de niño?

La isla del tesoro y aún sigue siendo uno de mis libros favoritos.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Creo que podría recordar la mayoría de las ilustraciones de mi libro escolar, La enciclopedia Álvarez. ¡Cuánto tiempo dedicábamos los niños de mi generación –los años sesenta del siglo pasado- a contemplar las ilustraciones! Entonces las llamábamos “santos”. De hecho, para nosotros había dos clases de libros, los que tenían santos y los que no nos interesaban. Por eso nos fascinaban los tebeos.

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Nadie.

¿Leía a escondidas? 

Sí, pero a partir de los doce o trece años, cuando mi familia me ingresó en un internado. Leía en la cama a escondidas, con una linterna, y en algunos escondites. Pero mi lugar preferido era la cumbrera del tejado. Muchos años después pasé por allí y descubrí que aquella era una actividad realmente peligrosa. Es la primera vez que cuento esto y espero que no lo lean mis nietos. ¿Pero el niño que no ha retado al peligro alguna vez a escondidas de los adultos, ha tenido infancia?

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

El primer libro me lo compré cuando tenía 14 años… no era precisamente un clásico… pero a finales de los 60, el adolescente que no había leído a Martín Vigil no era nadie.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

En casa éramos tan pobres que sólo había un libro y se guardaba como un objeto sagrado, en el armario de las sábanas nuevas. No hace mucho pagué una fortuna por un ejemplar en una librería de viejo de Barcelona. Ahora sé que es una joya pedagógica. Se trata de El libro de España, editado en 1928 siguiendo el modelo de Le Tour de la France par deux enfants, de la editorial marista FTD. Si autor era fray Justo Pérez de Urbel. El texto está repleto de “santos” ante los que me extasiaba mucho antes de saber leer.

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¿Qué tres libros para niños recomendaría?

No recomendaría ningún título en concreto, pero sí algunos criterios. Creo que un buen libro de literatura (y no meramente de entretenimiento) infantil no debe tener fobia ni a las subordinadas, ni a las descripciones, ni al vocabulario.

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Es propio de la cursilería de nuestros tiempos, pero la corrección política y la literatura no tienen nada en común. La corrección política es a la literatura lo que el chiclé a la gastronomía. Es un instrumento de adoctrinamiento ideológico que no acepta ninguna realidad que pueda poner en cuestión determinados prejuicios. Recientemente tuve ocasión de leer un cuento en el que Blancanieves conoce a un chico que trabaja en una ONG, van juntos al bosque a recoger setas y avistar aves y comen bocadillos de tortilla.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Estoy convencido de que nos falta una didáctica seria de la literatura infantil y juvenil que se tome a la literatura, y no meramente a la lectura, en serio. Nuestros niños leen mucho, pero con un mero afán de entretenimiento y si se trata de entretenerse, no tardan en descubrir que hay otros entretenimientos más dinámicos. Por esto a los once años abandonan masivamente la lectura, especialmente los niños, lo cual nos lleva a otra cuestión políticamente incorrecta: ¿Les ofrecemos a nuestros adolescentes –insisto: a ellos- modelos literarios con los que puedan identificarse sin ruborizarse?

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Mis hijos están casados y tienen sus propios hijos. Yo intento contarles a mis nietos historias que me gusta inventarme. Les gustan mucho las que tienen que ver con mis viajes interestelares a mundos imposibles; las que vivo con mi amigo el Conde de Herzegovina; aquellas en las que me otorgo (seguro que Karl May no se opondría) el papel de Old Shatterhand, el amigo del apache mescalero Winnetou y las que tienen por protagonista a su abuela, pero estas han de quedar recluidas en el ámbito estrictamente familiar.

Sobre Gregorio Luri

Nacido en Azagra (Navarra) en 1955 y residente en El Masnou (Barcelona). Casado, padre de dos hijos y abuelo de dos nietos. Maestro, pedagogo, filósofo. 

Y yo (Paula) añado que tiene un blog, El café de Ocata, muy recomendable.