Libro nuevo

Ayer me llegó González Byass. Historia de una bodega y por fin descansé. No sé si alguna vez se me pasará la angustia que me invade cada vez que envío un libro a la imprenta y ya no tiene remedio (no creo). Ha quedado estupendo: tiene el tamaño justo, los colores de la portada son exactamente como los quería y el papel es perfecto para las acuarelas de Ximena. Ahora solo queda que demos con una buena fecha para la presentación y dejarlo que vuele solo.

Algunas de mis cosas favoritas

Esto sobre Hemingway y el hermano de mi bisabuelo Manolo que descubrí haciendo la investigación para el libro. No lo sabía nadie en la bodega (ni en la familia).

“A Álvaro, el sexto, le tocó encargarse de las ventas en Cuba. Allí se casó y allí conoció al escritor Ernest Hemingway. Hemingway basó a uno de los personajes de su libro Islas a la deriva en él y, gracias a su servicio de espionaje, libró a Álvaro de entrar en la lista negra del Gobierno de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial.”

HEMINGWAY Y GONZÁLEZ BYASS

Las guardas tintineras con algunas de las personas notables que han visitado la bodega desde que se fundó. Picasso nunca lo hizo, pero la explicación de por qué aparece viene dentro del libro.

GUARDAS GONZÁLEZ BYASS TINTÍN.jpeg

Ximena y yo, muy hacendosas al final del libro…

GONZÁLEZ BYASS PAULA Y XIMENA

Y, por supuesto, el colofón.

COLOFÓN SANTA VIOLETA

 

 

 

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El cuaderno del Prado

Los paseos de Ximena Maier por los rincones del Museo del Prado

Ximena va al Prado desde hace más de 20 años. Dibuja, mira, escucha, toma notas… Unos días los dedica a Goya o a Velázquez y otros a hacer series de perros o de coronas o de manos. Tiene cuadros favoritos (como todos) y otros que no le gustan nada. A veces dibuja en función de los bancos que encuentra (que son menos de los que a ella le gustaría) y otras simplemente deambula de una sala a otra y se para ante cualquier cosa que le llame la atención. Mientras dibuja va apuntando los comentarios que oye a su alrededor y de pronto, de esta forma tan sencilla, se establece una conexión en el tiempo entre Brueguel y esa persona que está viendo un cuadro suyo 450 años después.

Muchos nos acercamos al Prado con una mezcla de reverencia y vergüenza, sintiéndonos un poco intrusos. Lo mejor de El cuaderno del Prado, además de las ilustraciones de Ximena, es que lo desmitifica y nos hace disfrutarlo de verdad, sacudiéndonos esa sensación y haciéndolo nuestro. Que lo es.

Esta semana ando trabajando en los textos para la página web de la editorial Nido de ratones. Vamos, que si no escribo otras cosas no es por vagancia (o no del todo). El cuaderno del Prado será nuestro primer proyecto propio y se publicará (Dios mediante) en otoño de este año. Si tienen cuenta en Twitter o Instagram, pueden ver otras ilustraciones buscando #cuadernodelprado.