El agateador de Wilson

Tengo gorriones en el balcón. Hemos ordenado las macetas y Simón ha esparcido algunas semillas por aquí y por allá, y ha colocado una bañerita blanca de esmalte con su borde azul para que puedan beber y bañarse si quieren. De momento no han tocado el agua, pero hay un trajín de gorriones todas las mañanas que me hace muy feliz. Pían, chasquean y hacen ese ruido como de aspersor antiguo cuando cambia de dirección rápido, rápido al final de su recorrido.

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Hace una semana que oigo grajillas desde el salón. No sé qué ha pasado, pero cuatro o cinco muy animosas han tomado los pinos carrascos que hay en la entrada del aparcamiento, y ahora las oigo por encima del jaleo de estorninos y vencejos cada tarde. No callan. Ayer vi a una pasearse por una de las ramas sin dejar de darle a la machiri, como decía mi abuelo Vicente.

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El sábado, trepando por el tronco del árbol del amor que hay detrás del estanque del jardín de mis padres… ¡un agateador! Qué oportuno. Justo la semana pasada ha aparecido, en el refugio antártico de la segunda expedición de Scott, una acuarela original del Doctor Wilson dentro de “unos papelajos asquerosos incrustados de guano y hielo y barro y un de todo” (traducción espontánea de mi amiga Ximena, loquita de la exploración polar, que a duras penas podía contener la emoción). Es de un agateador que yace muerto, boca arriba, con las patitas encogidas y las plumas ordenaditas, pardas y suaves. Es preciosa, muy delicada.

*La acuarela del agateador de Wilson es la que ilustra la cabecera de la entrada de hoy.

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Reivindicación del gorrión

“Hay algo esencialmente británico en el gorrión común (…) Cuando los ves en el extranjero parece que no encajan, como si no tuvieran que estar allí.” Hace un par de años me encontré con Our Garden Birds, de Matt Sewell. Me hicieron gracia las ilustraciones y me gustan los pájaros, así que me lo compré. Y entonces llegué a la descripción del gorrión, que es la tercera, después del herrerillo y el mito, y me encendí. ¿”Esencialmente británico”? ¿En serio? ¿Un gorrión? Esto es lo último que me quedaba por ver. ¿Qué será lo siguiente?

No sé por qué me da tanto coraje que se apropien del gorrión, en realidad. Ni que fuera el lince ibérico. Quizá porque un gorrión es de todo el mundo, porque todo el mundo ha visto un gorrión. Nada como un inglés para apropiarse de algo así como el que no quiere la cosa.

*La ilustración de la cabecera es el gorrión de Matt Sewell.