Las dos garrafas de vino de los Hermanos Fossores

Hace unos años, en el cementerio de Jerez aún estaban los Hermanos Fossores. Yo no los recuerdo, pero mi madre sí. Se encargaban de enterrar a los muertos y rezar por ellos y por sus familias. Una vez al mes se acercaban a la bodega a por la garrafa de vino que les correspondía. Mi bisabuelo Manolo, que era muy de su tierra y prefería reducir el contacto con el cementerio al estrictamente necesario, había tenido una idea muy práctica que le evitaba el sobresalto de encontrarse a los fossores entre las botas de la bodega: “Si no os veo, os podéis llevar dos garrafas en vez de una”. Me gusta imaginármelos poniendo buen cuidado de no encontrarse con él, doblando cada esquina con mucha precaución y, finalmente, regresando cada mes con sus dos garrafas.

Al parecer, ya solo quedan fossores en Logroño y en Guadix. Es una pena. Aunque hace un par de años entraron dos nuevos en Granada…

*Esta anécdota me la contó Antonio Flores, el enólogo estrella de González Byass. La acuarela de la cabecera es de Ximena Maier. Estamos trabajando juntas en un libro para la Fundación de González Byass que estará listo en pocos meses. 

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