La lista de India Knight

Esta lista es del libro de India Knight In Your Prime. O, como lo llaman mi madre y mi tía Alicia, el libro del sentido común. Knight es lista, divertida y escribe muy bien. No sé a qué esperan para publicar a esta mujer en español. La traducción es mía; los más que probables errores de traducción, también. Espero que los sepan perdonar, teniendo en cuenta la montaña de sabiduría que estoy compartiendo con ustedes. Les dejo con India.

Esto es todo lo que he aprendido sobre la crianza de niños pequeños:

Haz lo que funcione mejor para ti. Nunca te sientas mal por ello.

Las buenas maneras son increíblemente importantes. Hoy, mañana y por siempre jamás. No críes niños maleducados. No es justo para ellos.

Las buenas maneras se convierten en atractivo. El atractivo vale más que el oro; y se adquiere, no se aprende.

Si tus niños se portan mal, regáñales. No seas ese tipo de imbécil que piensa que la mala educación es divertida. Tus hijos no le caerán bien a nadie y lo pasarán mal.

No le impongas niños agotados a tus amigos. Si tus hijos pequeños se están portando mal y la excusa es que “están cansados”, mételos en la cama.

Todos los niños se toman libertades enloquecidas para ver dónde están los límites. Proporciónales esos límites. Eso suele implicar decirles un “No” alto y claro.

Irse a la cama temprano durante los meses de cole es fundamental. No a todo el mundo le gusta tener a niños saltimbanqueando alrededor a las 11 de la noche (incluso cuando no hay colegio). Reservar tiempo para los mayores, sin niños, no tiene nada de malo.

No trates a tus hijos como si fueran un complemento de tu estilo de vida. Es posible que te venga muy bien tener a los niños jugando en el bar mientras los mayores se emborrachan, pero no puedes encargarte de ellos en condiciones si estás bebiendo con tus amigos.

Todos los niños aprenden a andar, hablar y a ir al cuarto de baño. Es absurdo competir sobre cuándo sucede cada cosa.

Todos los niños mayores sanos aprenden a leer, escribir y hacer la tarea. Tampoco hay que competir por esto.

A nadie le importa que tu hijo sea un prodigio de inteligencia o de talento, o que tenga el vocabulario de un catedrático de Oxford. Lo que les importa es que tu hijo sea agradable. Eso incluye que no sea “raro”.

Muchos niños son raros. Es especialmente importante que estos niños sean sociables. Raro y antisociable es una mezcla infeliz, en la infancia y más allá.

Si sospechas que tu hijo es más raro de lo normal, no pierdas el tiempo por vergüenza o estigma y busca un diagnóstico. Ni la vergüenza ni el miedo al estigma ayudan al niño.

La tarea es importante, pero no lo es todo.

Las actividades de fuera de clase son igual de importantes: saber el nombre de los árboles, mirar fósiles o ir contentos a los museos, por ejemplo.

También lo es el entusiasmo; sobre cualquier cosa, te guste o no.

No hay que buscarle excusas a un niño que es más “artístico” o deportista que estudioso. Él o ella es una alegría. El arte y el deporte también son talentos.

Un niño agradable es un niño que es amable con otros niños, especialmente con los que son más pequeños que él.

El exceso de clases particulares (el llamado tutoring) destroza a muchos niños. No a todos, pero…

…rara vez merece la pena. (Aquí entra también el tipo de “calendario de actividades” que no deja tiempo para vagar por ahí o pensar en las musarañas.)

El aburrimiento es necesario: estimula la imaginación y te enseña a tener confianza en ti mismo.

A veces “hacerse el enfermo” se traduce en una apendicitis. He aprendido esto de primera mano.

Los niños más agradables siempre son un poco tímidos; los menos atractivos están (a veces de manera casi grotesca) demasiado seguros de sí mismos.

No veas a tus hijos como una versión modificable (y mejorable) de tu yo más joven. Los padres que hacen eso suelen tener niños muy desgraciados. Es una pena que estés triste porque no pudiste ir a Oxford, por ejemplo. Pero es mucho más triste que estés entrenando a tu hijo (que es más bien del montón) desde los ocho años con el objetivo específico de que vaya por ti.

 

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