Cuestionario Nido de ratones: Gregorio Luri

¿Cuál era su libro favorito de niño?

La isla del tesoro y aún sigue siendo uno de mis libros favoritos.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Creo que podría recordar la mayoría de las ilustraciones de mi libro escolar, La enciclopedia Álvarez. ¡Cuánto tiempo dedicábamos los niños de mi generación –los años sesenta del siglo pasado- a contemplar las ilustraciones! Entonces las llamábamos “santos”. De hecho, para nosotros había dos clases de libros, los que tenían santos y los que no nos interesaban. Por eso nos fascinaban los tebeos.

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Nadie.

¿Leía a escondidas? 

Sí, pero a partir de los doce o trece años, cuando mi familia me ingresó en un internado. Leía en la cama a escondidas, con una linterna, y en algunos escondites. Pero mi lugar preferido era la cumbrera del tejado. Muchos años después pasé por allí y descubrí que aquella era una actividad realmente peligrosa. Es la primera vez que cuento esto y espero que no lo lean mis nietos. ¿Pero el niño que no ha retado al peligro alguna vez a escondidas de los adultos, ha tenido infancia?

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

El primer libro me lo compré cuando tenía 14 años… no era precisamente un clásico… pero a finales de los 60, el adolescente que no había leído a Martín Vigil no era nadie.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

En casa éramos tan pobres que sólo había un libro y se guardaba como un objeto sagrado, en el armario de las sábanas nuevas. No hace mucho pagué una fortuna por un ejemplar en una librería de viejo de Barcelona. Ahora sé que es una joya pedagógica. Se trata de El libro de España, editado en 1928 siguiendo el modelo de Le Tour de la France par deux enfants, de la editorial marista FTD. Si autor era fray Justo Pérez de Urbel. El texto está repleto de “santos” ante los que me extasiaba mucho antes de saber leer.

gregorio-luri

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

No recomendaría ningún título en concreto, pero sí algunos criterios. Creo que un buen libro de literatura (y no meramente de entretenimiento) infantil no debe tener fobia ni a las subordinadas, ni a las descripciones, ni al vocabulario.

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Es propio de la cursilería de nuestros tiempos, pero la corrección política y la literatura no tienen nada en común. La corrección política es a la literatura lo que el chiclé a la gastronomía. Es un instrumento de adoctrinamiento ideológico que no acepta ninguna realidad que pueda poner en cuestión determinados prejuicios. Recientemente tuve ocasión de leer un cuento en el que Blancanieves conoce a un chico que trabaja en una ONG, van juntos al bosque a recoger setas y avistar aves y comen bocadillos de tortilla.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Estoy convencido de que nos falta una didáctica seria de la literatura infantil y juvenil que se tome a la literatura, y no meramente a la lectura, en serio. Nuestros niños leen mucho, pero con un mero afán de entretenimiento y si se trata de entretenerse, no tardan en descubrir que hay otros entretenimientos más dinámicos. Por esto a los once años abandonan masivamente la lectura, especialmente los niños, lo cual nos lleva a otra cuestión políticamente incorrecta: ¿Les ofrecemos a nuestros adolescentes –insisto: a ellos- modelos literarios con los que puedan identificarse sin ruborizarse?

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Mis hijos están casados y tienen sus propios hijos. Yo intento contarles a mis nietos historias que me gusta inventarme. Les gustan mucho las que tienen que ver con mis viajes interestelares a mundos imposibles; las que vivo con mi amigo el Conde de Herzegovina; aquellas en las que me otorgo (seguro que Karl May no se opondría) el papel de Old Shatterhand, el amigo del apache mescalero Winnetou y las que tienen por protagonista a su abuela, pero estas han de quedar recluidas en el ámbito estrictamente familiar.

Sobre Gregorio Luri

Nacido en Azagra (Navarra) en 1955 y residente en El Masnou (Barcelona). Casado, padre de dos hijos y abuelo de dos nietos. Maestro, pedagogo, filósofo. 

Y yo (Paula) añado que tiene un blog, El café de Ocata, muy recomendable.

Anuncios

Nido de ratones: Óscar Monsalvo

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Recuerdo haber leído muchas veces los tomos de Tintín y los de Asterix, y recuerdo también los libros de El pequeño Nicolás y El pequeño vampiro. Pero seguramente sería uno de éstos: El libro de la selva, La historia interminable o La princesa prometida.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

La verdad es que no. Leía libros y cómics, y éstos -salvo los Tintín y los Asterix- empecé a leerlos bastante más tarde.

los-favoritos-de-oscar-monsalvo

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Mi padre. No creo que tuviera un plan concreto, pero durante mucho tiempo se encargó de elegir los libros que leía: Ende, Stevenson y Kipling, Drácula, Moby Dick o El señor de las moscas, Chesterton, Dostoyevsky, Orwell, Camus… Casi siempre acertaba, y de hecho todavía hoy me avisa cuando hay una novela que merece la pena. Cuando ya tenía más años me dijo que leyera a Ellroy, después las novelas de Kerr sobre Bernie Gunther… siempre ha sido una fuente inagotable de referencias.

¿Leía a escondidas?

Sí, en la cama, porque compartía la habitación con mi hermano. Cuando estaba leyendo algo muy interesante me tapaba y usaba una linterna pequeña. Aunque es verdad que era muy incómodo y no aguantaba demasiado tiempo.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

No me hizo falta, había más libros en casa de los que podía leer. Por eso cuando mandaban leer algo en el colegio siempre intentaba que me dejasen llevar un libro de casa.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

Solía llevar un libro al colegio y me dedicaba a leer en los recreos. Años después me empezó a gustar el fútbol, pero cuando era más pequeño me sentaba en algún sitio y leía. Recuerdo que un día no oí el timbre y me quedé leyendo en el patio. Cuando me di cuenta subí a clase y la profesora estaba buscándome por los pasillos. No recuerdo en qué curso fue, pero sí que el libro era Jim Botón y Lucas el maquinista.

También recuerdo que un año el profesor de Lengua nos pidió que llevásemos un libro de casa para hacer una biblioteca en clase. Teníamos que leer libros de los que llevaban los demás alumnos. Yo llevé El guardián entre el centeno y lo destrozaron. Había varios alumnos jugando y uno de ellos le lanzó el libro a otro alumno, como quien lanza un estuche. El libro estaba ya bastante estropeado y se despegaron varias páginas. Mi padre compró otra edición y yo aprendí que no es recomendable prestar libros a cualquiera.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Creo que depende del niño. Y también que los recomendaría teniendo en cuenta los que me han gustado a mí. La isla del tesoro y El libro de la selva desde luego. Pero también Drácula, La historia interminable o incluso El señor de las moscas.

las-tres-recomendaciones-de-oscar-monsalvo

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Que no merece la pena. Los libros son lo que son, manipularlos para que digan lo que no dicen es una falta de respeto hacia el libro y hacia el niño.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Creo que no. Creo que se ha devaluado la lectura. He visto algunos de los libros que mandan leer y no veo qué sentido tiene, qué es lo que se busca. Son historias planas, muchas veces con una moralina facilona, producidos para los colegios. Aunque también es posible que sea sólo una continuación de algo que empezó mucho antes, y seguramente hay colegios en los que está bien planteado porque los profesores se lo toman en serio.

De todas maneras, no sé si el colegio es el mejor lugar para fomentar la lectura. Sospecho que eso tiene que empezar en casa.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Con demasiada antelación, me temo. Aún no tengo hijos, pero llevo años dándole vueltas.

Sobre Óscar Monsalvo

Óscar Monsalvo nació en Bilbao hace 35 años, y jamás imaginó que algún día hablaría de sí mismo en 3ª persona. Estudió Filosofía, da clase en Bachillerato cuando le llaman y, de vez en cuando, escribe en su blog.

Cuestionario nido de ratones: Iban Barrenetxea

¿Cuál era su libro favorito de niño?
Creo que la cosa estaría entre La isla del tesoro de R. L. Stevenson y Las aventuras del Barón Munchausen de Raspe.
¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?
Me encantaban las ilustraciones de una enciclopedia de naturaleza que había en casa, me parecían alucinantes. No recuerdo libros ilustrados tal como los que tenemos hoy en día, pero recuerdo los cómics de Astérix y Obelix, Tintín, y aquella colección de “Joyas Literarias Juveniles” de la editorial Bruguera.
las-tres-de-iban-barrenetxea
¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?
¡Nadie! Para bien o para mal como lector me tuve que criar salvaje, como Mowgli, pero mi selva era la biblioteca de mi pueblo. Creo que las películas de aventuras (¡adoraba las de Errol Flynn!) tuvieron la culpa de que me lanzase a buscar libros de piratas, de espadachines y de fantasía. Así descubrí a Dumas, a Stevenson, a Julio Verne… Más tarde conocí a Ende y a Tolkien y años después llegaron otros grandes clásicos con los que no dejo de disfrutar. Ha sido un estupendo viaje de descubrimiento que aún no ha terminado.
¿Leía a escondidas?
No era un niño travieso así que me dejaban tranquilo para que pasara el rato como me diese la gana.
¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?
Mis padres no eran grandes lectores, así que excepto por un par de enciclopedias en casa no había gran cosa. Iba mucho a la biblioteca y a veces pedía “la paga” adelantada para comprarme algún libro (lo cual suponía que me quedaba sin dinero para comprar chucherías el fin de semana).
¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?
No recuerdo ninguna anécdota en especial. Lo que recuerdo es cómo me atrapó el diablo de la lectura, cómo me absorbían las historias. Los personajes se hacían tan reales para mí que sentía la necesidad de dibujarlos para que de alguna forma continuasen viviendo al cerrar el libro. Dibujar era una forma de contarme historias a mí mismo.
¿Qué tres libros para niños recomendaría?
Pienso que la lectura es una experiencia muy personal, así que no me gusta recomendar libros sin conocer al lector. Pero voy a hacer trampa, ya que por suerte está Roald Dahl que es una apuesta segura, así que van tres: Charlie y la fábrica de chocolate, El Superzorro y Matilda.
las-recomendaciones-de-iban-barrentxea
Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?
Y los cuentos tradicionales y los clásicos con los textos descafeinados porque los originales son “difíciles”… Me parece grotesco.  Ojalá las personas que deciden ese tipo de cosas recuerden sinceramente cómo se hicieron lectores, cómo esas lecturas influyeron en que llegasen a ser las personas que son, y que actúen en consecuencia. ¿Es esto lo que quieren hacer autores y editores ahora que están en la posición de devolver algo de lo que han recibido de los libros?
¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?
Ser maestra o maestro es una de las profesiones más importantes del mundo y por suerte los hay maravillosos. Uniéndolo a mi respuesta anterior, pienso que la mejor forma de fomentar la lectura es recordando cómo nos hicimos lectores. No conozco a nadie que se haya convertido en un gran lector por medio de libros prefabricados por el mercado editorial para “educar en valores”. Un buen libro te hace pensar por ti mismo, te da palabras, te da ideas, te ayuda a aprender ese valor tan importante que es la empatía y te da ganas, al terminarlo, de ir a por otro libro porque encima lo has pasado bien. Con esos “valores” el resto llegan solos.
¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?
No tengo hijos, pero no se me ocurriría una forma mejor que la de leer con ellos, compartir lecturas, darles libros que les gusten y darles ejemplo.
Sobre Iban Barrenetxea
Iban Barrenetxea (Elgoibar, 1973) es ilustrador. Pueden ver sus libros aquí.

Cuestionario Nido de ratones: Luis Daniel González

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Tuve muchos libros favoritos: los de Enid Blyton; cómics de humor y de aventuras; la colección Historias, de Bruguera; a partir de los once o doce años, Verne, Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, novelas de Alistair Maclean como Los cañones de Navarone; y, con catorce o así, recuerdo un verano dedicado a la primera serie de Los Episodios Nacionales.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Los ilustrados que leí de pequeño fueron cómics. Los españoles propios de la época: Capitán Trueno, El guerrero del antifaz, Roberto Alcázar; también Carpanta, Rompetechos y demás. Y otros, que leía en revistas, como Astérix, Lucky Luke, Blueberry

LOS-TRES-DE-LUIS-DANIEL-GONZÁLEZ

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Mis amigos. Uno me prestó, en viejas ediciones —a doble columna, con letra pequeña y traducciones antiguas—, los libros de aventuras del Capitán Marryat, Robert Ballantyne, Mayne Reid.

¿Leía a escondidas?

A escondidas no recuerdo. Supongo que alguna vez leí por la noche en la cama, pero en mi caso las ganas de dormir suelen ser muy superiores al interés de cualquier novela.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Las tres cosas, aunque los libros en casa eran pocos: los de la colección Historias y los de la colección Reno que compraba de vez en cuando mi madre. Por cierto, que ir a la biblioteca entonces era un desafío: un lugar oscuro y silencioso, en medio de personas serias y mayores, y donde las bibliotecarias no parecían especialmente contentas de tener un niño allí en medio.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

No hace mucho retuiteé un comentario que decía que «si un niño ayuda a sus padres en la tienda el sábado por la mañana es explotación laboral, pero si lo usan en programas de TV es superbonito». Pues bien: en varios veranos de mi infancia, por las mañanas, yo hacía recados en el comercio de repuestos de mi padre: colocaba cosas en su sitio, hacía paquetes, despachaba productos fáciles, y cosas así. Al mediodía me «pagaba» —no recuerdo exactamente cuánto— y cada tarde yo iba a la librería y me compraba un libro, con frecuencia de Enid Blyton: así completé las colecciones de Aventura y Los cinco.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Dependería de la edad y dependería del niño. Siempre que puedo —que suele ser pocas veces, esa es la verdad— apunto a los libros “la primera vez que” como, por ejemplo, la primera novela de aventuras fantásticas, La princesa y los trasgos, de George MacDonald; la primera novela histórica con chicos protagonistas, Los chicos del bosque nuevo, de Frederic Marryat; y La isla del tesoro, por supuesto.

LAS-RECOMENDACIONES-DE-LUIS-DANIEL-GONZÁLEZ

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Se suman varias cosas aquí. Una, que tal modo de actuar es antiguo y propio de los “libros de factoría”: desde los norteamericanos que comenzó Edward Stratemeyer ya en 1889 y que llegó a tener veinticinco series en marcha, de las cuales algunas sobreviven con cambios como los que dices, hasta los nuevos de Geronimo Stilton y demás. Otra, que a quienes estamos apegados emocionalmente a libros que leímos en la infancia nos cuesta verlos con otros ropajes (con textos cambiados o con imágenes distintas). Otra más, que si los editores consiguen su objetivo de seguir exprimiendo unos textos tan populares y rentables en el pasado, les dará igual lo que diga nadie si al final “vencen”. Es así: hay Literatura infantil y juvenil (Literatura con mayúscula), hay libros infantiles honrados (bien hechos, que pueden cumplir bien sus funciones), y hay libros infantiles puramente comerciales (que también pueden estar bien hechos y cumplir sus funciones, por otra parte). Luego, entre quienes escriben, editan y venden libros infantiles también hay quienes aspiran a unas cosas y hay quienes aspiran a otras, y lo podemos dejar ahí.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Conozco quien lo plantea bien y quien lo plantea mal. En general me parece que a los colegios hay que pedirles que intenten hacer bien aquellas cosas que a ellos se les exigen y que sólo ellos pueden hacer, sin engaños y sin desánimos.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

No tengo hijos pero, para esta pregunta y para la anterior, te copio un consejo de Samuel Johnson: «Yo pondría a un niño en una biblioteca (en la que no hubiera libros desaconsejables para su corta edad) y le permitiría que leyera a su antojo. A un niño nunca habría que desanimarle, ni disuadirle de leer todo aquello que le gustara por pensar que es algo a lo que aún no alcanza. Si tal fuera el caso, el niño bien pronto lo descubrirá y desistirá; si no, gana luego en su instrucción, que es mucho más provechosa si proviene de la inclinación con que él mismo emprende el estudio». Un tipo muy listo, Johnson.

Sobre Luis Daniel González

Luis Daniel González es licenciado en Física y especialista en Literatura infantil y juvenil. Escribe diariamente sobre libros, y especialmente sobre libros infantiles y juveniles, en www.bienvenidosalafiesta.com.

Cuestionario Nido de ratones: Daniel Capó

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Recuerdo con fervor una novela de Robert Graves que leí de niño innumerables veces: Asedio y caída de Troya. Ahí nació mi devoción por Héctor, el héroe troyano, y de ahí que todavía hoy prefiera las historias de perdedores; no por sentimentalismo, sino porque lo verdadero suele brotar donde ya no cabe la idolatría.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

No recuerdo haber leído en aquellos años mucho libro ilustrado y, sí en cambio, bastantes cómics, como Don Miki (yo era muy fan de Patomas y del Tío Gilito) o el Manual de los jóvenes castores, que no era cómic pero sí tenía dibujos. Más adelante, recuerdo con particular cariño la serie de clásicos juveniles de Bruguera, que aún leen mis hijos: David Copperfield, por ejemplo, o mi novela favorita de todos los tiempos, Moby Dick.

LOS TRES DE DANIEL CAPÓ

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Primero mis padres y también algunos amigos suyos, si bien sospecho que el afán lector surge sobre todo de la curiosidad. Se husmean los libros de la biblioteca familiar y se pierde uno entre los anaqueles de una librería, hasta que algo te despierta la atención y salta la chispa. Por lo general, un libro conduce a otro; ninguno te abandona o te deja solo.

¿Leía a escondidas?

No creo, aunque hace tiempo que dejé de fiarme de la memoria, que es pulcra pero inexacta.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Los libros los teníamos en casa y era un reino sin límites. Digamos que, en este aspecto, los excesos no estaban mal vistos y me parece bien que sea así. Con los libros no se puede ni se debe ser tacaño. Y sí, compraba –y comprábamos– bastantes.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

No sé si sirve, pero muy pronto descubrí que los libros no se prestan si quieres conservarlos. Con ocho o nueve años, una niña y yo nos intercambiamos sendas novelas. Ella quería leer Aventura en el castillo, de Enyd Blyton, que tenía yo en casa, y a cambio me dejó su Nils Holgersson. Nunca me lo devolvió (y ahora vive en China), ni yo tampoco le devolví el Nils. En este caso, salí yo ganando.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Para niños pequeños, me encanta la serie protagonizada por Petsson y su gato Findus; pienso por ejemplo en Cuando Findus era pequeño y desapareció. Para niños algo más mayores, yo recomendaría Brujarella, de Iban Barrenetxea; también, Tove Jansson y sus muminsLa llegada del cometa, sería un buen título para empezar–; y, por supuesto, toda la obra de Astrid Lindgren, aunque reconozco que siento una predilección especial por una de sus novelas: Rasmus y el vagabundo. ¡Ah!, y cómics de línea clara como los protagonizados por Tintín o Las aventuras de Alix. Para adolescentes, iría a clásicos como La isla del tesoro, Drácula o la Breve Historia del Mundo, de Gombrich. He dado más de tres títulos, ¿verdad?

LAS RECOMENDACIONES DE DANIEL CAPÓ

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Pues mal. La literatura, al igual que el arte, no cabe en el marco estrecho de una ideología ni de sus falsos dogmatismos. La vida –y la literatura es vida– no se deja sojuzgar tan fácilmente. Lo bueno es que los niños perciben enseguida la falsedad de estas adaptaciones y dejan de interesarse por ellas. Ellos cuentan con un sentido moral mucho más afilado que el nuestro.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

No. Más bien te diría que, con excepciones, la lectura es la eterna olvidada en las escuelas. Aprender a leer implica leer mucho, con constancia y libertad. Y estoy convencido de que, con un buen hábito lector, el fracaso escolar se reduciría a la mitad en cuestión de muy pocos cursos. En lugar de tantos deberes y de programas curriculares tan extensos, ¿por qué no les pedimos a los maestros que lean en voz alta a sus alumnos de forma cotidiana? Así se educa la atención y la escucha. Y, al mismo tiempo, ¿no sería lo idóneo exigir a los alumnos que leyeran en casa una novela semanal, como se hace en tantos otros países?

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Leyéndoles a diario en voz alta; da igual si son poemas, novelas, relatos o el periódico. Y luego, claro está, con una buena biblioteca familiar.

Sobre Daniel Capó

Daniel Capó es ensayista y columnista. Puedes seguirlo en el blog https://danielcapoblog.com/

 

Cuestionario Nido de ratones: Ignacio Peyró


¿Cuál era su libro favorito de niño?

Supongo que La guerra de los botones, entre otras cosas por ser uno de esos libros infantiles que nos hacían sentir pequeños adultos.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Unas biografías de Dante, Miguel Ángel y Carlos V que me dejaron muy honda impresión, en especial –por las ilustraciones- la de Dante. Parece que nunca somos demasiado pequeños para apreciar la grandeza.

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Por lo que recuerdo, casi todo era más bien buscar a tientas en la biblioteca lo que me pudiera gustar. Si no había nada, siempre había algunas enciclopedias fabulosas para dejar volar la imaginación.

¿Leía a escondidas?

De noche me reñían porque aprovechaba la luz del pasillo para leer cuando ya tocaba dormir. “¡No tienes luz!”, me decía mi padre o mi madre. Ahora, muchos años después, cuando veo a alguien que está leyendo con poca luz, yo le digo exactamente lo mismo,  “¡no tienes luz!”, haciendo méritos para que me distinga alguna Sociedad Oftalmológica.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

En mi casa había muchos libros. Dentro de ellos, estaban los libros de mis hermanas, de los cuales tendía a hacer poco caso (cosas del ir haciéndose un alma). En todo caso, parecía una política pedagógica clara por parte de mis pades el que el gasto en libros fuera, de alguna manera, menos gasto.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

Tiene algo que ver con la infancia. Hace muy poco tiempo, era el cumpleaños de mi madre y –como siempre- dudaba qué regalo hacerle. Al final, y habida cuenta de que siempre me pide algo que leer, le regalé cinco novelas. Después de dárselas, tuve un curioso sentimiento: esa justicia poética o esa coherencia vital de que ella me regalara libros de niño y yo se los regale de mayor.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

La isla del tesoro, Corazón, Mi familia y otros animales. De propina, una Biblia ilustrada como la de Piet Worm.

LAS RECOMENDACIONES DE IGNACIO PEYRÓ

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Supongo que es un error de gentes hiperideologizadas que –por suerte- afectará en poco a los padres y niños del común, a quienes les interesa más leer que el que otros les zarandeen con sus obsesiones.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Siempre he considerado con horror los libros que me mandaron leer en el colegio. Hacían muy complicado alentar una vocación lectora. Dicho esto, no estoy muy de acuerdo con los planteamientos que quieren endulzar la lectura hasta quitarle toda dificultad –lo importante es saber que es algo que merece la pena aunque sea difícil. Y también habrá que decir que en el colegio descubrí, por ejemplo, la poesía –sin necesidad de mirar más allá de los libros de texto.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Mis hijos están todavía –digámoslo así- en la mente de Dios.

 

Ignacio Peyró es periodista y escritor. Ha publicado Pompa y circunstancia. Diccionario sentimental de la cultura inglesa (Fórcola). 

 

 

Cuestionario Nido de ratones: Pablo Cruz

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Iba cambiando a medida que crecía y descubría nuevos libros. Tengo especial recuerdo de Los tres amigos, Las aventuras de la mano negra, Charlie y la fábrica de chocolate, La historia interminable, Tristán encoge (años más tarde supe quién era Gorey…), incluso de aquellos libros de “Elige tu propia aventura”.

Los tres de Pablo Cruz

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Pues uno de los primeros que tuve, y que aún conservo. Se titulaba Conejín y Botijón. No es que fuera muy bueno, más bien malillo, pero bueno, lo guardo con cariño, y al parecer me lo sabía de memoria…

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Mis padres, que me regalaban los libros, y otras veces los amigos.

¿Leía a escondidas?

A escondidas no, no era necesario. Leía en cualquier parte y a cualquier hora.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

La mayor parte me los regalaban, otros los sacaba de la biblioteca del barrio y otros muchos ya andaban por la estanterías de casa. Sobre todo cuando era un poco más mayor, en la adolescencia, y podía empezar a curiosear en la biblioteca familiar. Leí muchos libros de los que no tengo ningún recuerdo, pero que en su momento me parecieron importantes o llamativos.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

Pues recuerdo que con 6 o 7 años, cuando en el cole nos mandaban a la biblioteca a leer un rato, me aburría muchísimo. Ahí fue donde aprendí a leer los libros en diagonal, pero literalmente, leyendo una palabra de cada línea. No sé en qué momento se me pasó esto y recuperé el gusto por la lectura de nuevo.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Ordenándolos por edad: Matilda, Alicia en el País de las Maravillas y La isla del tesoro (bueno, este para los menos niños…).

Las recomendaciones de Pablo Cruz

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

 No me parece la mejor opción. Quizá habría que dejarlos como están, y publicar otros nuevos. No obstante, si los editores caemos a veces en lo políticamente correcto no es porque nos sintamos a gusto con ello. No digo que estemos libres de culpa, pero vivimos en una sociedad cada vez más susceptible, y a veces es necesario ser precavido.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Depende del maestro que te toque. En Magisterio debería haber mejor formación sobre literatura infantil. Lo importante es que los niños conozcan todo tipo de libros. Alguno habrá que les guste, y consiga que les pique el gusanillo de la lectura. Recomendar el mismo libro a toda la clase, por ejemplo, no me parece la mejor opción. Preferiría una lista de opciones para que ellos pudieran elegir, e incluso proponer sus propios títulos. Que no vean la lectura como una imposición, sino como una elección.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Aún no tengo, pero el día de mañana supongo que intentaré que conozcan todo tipo de libros. Ellos ya irán eligiendo después, y si puedo les colaré algunos de mis favoritos. Pero bueno, hablar es fácil, ya veremos si soy capaz…

Sobre Pablo Cruz
Pablo Cruz nació en Bailén (Jaén) en 1976. Se licenció en Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. A principios de los años 90 se incorporó como redactor a la revista de literatura infantil Babar, que dirige desde su paso a soporte digital, en el año 2000. Después de trabajar como librero, y colaborar como lector y redactor para varias editoriales, en 2001 se incorporó como editor de literatura infantil a la editorial Anaya.

 

Cuestionario Nido de ratones: Jorge Bustos

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Uno de ellos recuerdo que era El ponche de los deseos, de Michael Ende. Que contenía la famosa fórmula y la palabra más larga que aprendí de niño: “genialcoholorosatanarquiarqueologicavernoso”. También los de El pequeño Nicolás y El pequeño vampiro, junto con los de Fray Perico y el Pirata Garrapata.

LOS TRES DE JORGE BUSTOS

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Me gustaban los álbumes de tapas duras con historias medio góticas, recuerdo uno de dinosaurios que desgasté. Una Biblia juvenil ilustrada que pintaba unas caras de odio egipcio o cainita impresionantes. Y Mortadelo: de Mortadelo acumulamos mis hermanos y yo una colección de metro y pico puestos de canto, y me los memorizaba.

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Yo era un niño estajanovista de la lectura. Cogía la colección de Barco de Vapor, serie blanca, naranja, azul y roja, y todos en fila, para adentro. O la de El roble centenario. O Gran Angular. O Alfaguara. Los cinco, algunas de Guillermo, los tres investigadores de Alfred Hitchcock. Pasaba horas y horas en la biblioteca de mi pueblo y en la del colegio. Una cosa bastante repelente, supongo.

¿Leía a escondidas? 

Leía en mi cuarto, en el recreo, en la piscina. Básicamente comía y leía. Luego aprendí a jugar al fútbol y equilibré algo mi carrerón de sociópata pedantuelo. En el cole empezaba a ser una leyenda.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Leí todo lo que andaba por casa de literatura infantil. Cuando lo acabé, y a la vez que cumplía con las lecturas obligadas del cole, me hice socio de la biblioteca pública de Torrelodones, donde vivía: iba allí en bici y con mi mochila, sacaba dos libros cada semana. Así durante años.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

Es probable que tenga alguna NO relacionada con ellos. Recuerdo a mi madre frustrada porque me castigaba sin salir de mi cuarto pero debía primero vaciar la habitación de libros para que el castigo no se convirtiera en una recompensa: una tranquila tarde de encierro lector.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

La isla del tesoro, que fue un descubrimiento brutal, junto con Robinson Crusoe. Drácula y Frankenstein los leí demasiado pronto, como a los 12: me alteraron, me fascinaron. Los de Roald Dahl me volvían loco, aunque algunos ofrecían pasajes muy tristes, como Charlie y la fábrica de chocolate o Matilda. Marcelino pan y vino tenía una prosa pulquérrima para ser literatura infantil, si lo es. Con la serie del pequeño Nicolás me tiraba por el suelo de risa: los leía despacio para que no se acabaran. Ahí se enseña la ironía, la hipérbole, el absurdo, muchos tonos del humor al joven lector. Cuando llegaba una nueva aventura a la biblioteca y me lo llevaba en la mochila de vuelta a casa… pura excitación.

LAS RECOMENDACIONES DE JORGE BUSTOS

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Me parece un peldaño más en la escala de la traición estupefaciente a nuestras crías. Una cosa es poner legible Moby Dick o el Quijote o la Biblia. Otra cosa es ser tonto con balcones a la calle.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

La lectura la mamé en casa, me crié viendo a mi padre leer. A mi hermano. El vicio estaba cogido de forma natural antes de toparte con ese o esos profesores esenciales que prenden una vocación lectora, y que conmigo no tuvieron que hacer esfuerzos. Recuerdo la clase de lectura con el Senda, disfrutaba cuando me tocaba seguir a mí en voz alta.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Cuando los tenga me preocuparé de seleccionarles títulos seductores. Y les racionaré las putas pantallitas, por supuesto. Conmigo lo hicieron y ahora tengo un buen trabajo.

Sobre Jorge Bustos

Jorge Bustos es periodista y escritor. Podemos encontrarlo en El Mundo y en la Cope. Próximamente publicará el libro de ensayo El hígado de Prometeo, editorial Nobel.

 

Cuestionario de Nido de ratones: Manuel Jabois

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Elvis Karlsson.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

No recuerdo el nombre, pero había un libro infantil de Cela muy cruel, de unos niños lecheros que hacían bullying a otro.

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Nadie. Los buscaba en la revista de Círculo de Lectores. O me los prestaban.

¿Leía a escondidas?

Sí, en cama cuando ya debía estar durmiendo.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Libros en casa y después iba a la biblioteca.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

Era recepcionista de un hotel familiar con doce años y esos veranos me leía muchísimos libros infantiles y de aventuras.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Las brujas, La isla del tesoro, Canciones para una armónica.

Los tres de Manuel Jabois

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

No lo sé, no tengo una idea clara. Tampoco lo he visto ni sé en qué consisten.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Desconozco cómo se encuentra ahora

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

Es prioritario.

Manuel Jabois es periodista y escritor; le podemos encontrar en El País. Acaba de publicar Nos vemos en esta vida o en la otra (Planeta).

Cuestionario Nido de ratones: Jose María Sánchez-Robles

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Recuerdo varios, supongo que de diferentes edades. Unos que leí yo y otros que me leía mi madre. El burrito de MaríaTartarín de Tarascón, los libros de Guillermo, Tom Sawyer, La cabaña del tío Tom, Oliver Twist, los libros de Tintín… Leí muchas entregas también de El hombre enmascarado, un cómic en blanco y negro de formato apaisado, si no recuerdo mal. También de Los siete secretos y una serie de misterio de Hitchcock que me encantaba. En los trece o catorce, leí bastantes libros de Agatha Christie, y no sé qué más. Supongo que si hago un esfuerzo, empezarán a aparecer cosas en la memoria. Pero esto es de lo que me acuerdo en este momento.

LOS TRES DE JOSE MARÍA SÁNCHEZ-ROBLES

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Las ilustraciones de la edición, que aún tengo, de Tartarín de Tarascón se me quedaron muy grabadas. Pero me impresionaban mucho los cómics: esos dibujos que se movían, casi como en una película. Y guardo un vivo recuerdo de la cartilla que utilizábamos en el colegio, con unos dibujos muy característicos, quizá muy diferentes de lo que se hace hoy. También recuerdo las Biblias ilustradas, que leíamos constantemente.

 ¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Mi madre, mi abuelo y unas tías-abuelas que vivían en el piso de al lado. También, supongo, los amigos y los profesores del colegio.

¿Leía a escondidas?

Leía en la cama y en cualquier otro sitio. Pero no recuerdo haber leído a escondidas de pequeño. Sí, de adolescente. Leer y, sobre todo, ver.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

De pequeño los libros los comprarían mis padres, me imagino. Yo me veo comprando libros a partir, quizá, de los 14 años. Y algo después, con 15 y 16, me convertí en un gran comprador, totalmente independiente de mis padres, aunque, claro está, ellos ponían el dinero.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

No recuerdo nada singular, que no haya podido vivir todo el mundo. Sí recuerdo lo mucho que me gustaba que mi madre nos leyera por la noche en la cama a mi hermano y a mí. Y el libro que más asocio con ello es El burrito de María.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Hay uno que mis tres hijas me pedían mucho. Se trata de una selección de cuentos tradicionales italianos realizada por Italo Calvino. Me parece un libro buenísimo. Lo publicó en español Siruela, en una traducción de Carlos Gardini. Otro libro que he leído mucho con hijas es Pinocho, en una edición de tapa dura, en formato grande, ilustrada por Roberto Innocenti. La maquetación no me gusta mucho, pero los dibujos, muy realistas y a la vez muy irreales, me parecen muy buenos. Yo recomendaría también, por ejemplo, Los cuentos de Perrault, con las ilustraciones de Gustave Doré. Y todos los cuentos de los clásicos: los de Andersen, los de los hermanos Grimm, los de Beatrix Potter (que mis hijas han leído mucho) y los tradicionales de los diferentes países. En España hay muchas recopilaciones. Por lo demás, los de siempre: La isla del tesoro, Tom Sawyer, etcétera. Y, por supuesto, Las mil y una noches, que tiene cuentos extraordinarios. En esto de los cuentos, los árabes son grandes maestros.

Ahora, como en todas las épocas, hay magníficos ilustradores. Rébecca Dautremer o Benjamin Lacombe, por mencionar alguno, han tenido mucho éxito internacional. Las ilustraciones de Alicia en el país de las maravillas de Dautremer me gustan mucho. Es otro libro que también recomendaría. En España lo ha editado Edelvives.

LAS RECOMENDACIONES DE JM SÁNZHEZ-ROBLES

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Me parece muy mal, naturalmente. Esto de lo políticamente correcto es muy incorrecto, porque parte de la idea de que aún somos más idiotas de lo que somos.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Me imagino que habrá diferentes casos, dentro de los que establezcan las disposiciones escolares. Seguro que hay profesores muy buenos, que saben como estimular la lectura, pero por lo que sé, y por lo que veo en mis hijas, yo insistiría algo más en la lectura de los clásicos. La distancia que impone el tiempo reviste los libros de un valor literario añadido, y volverse hacia el pasado, tan distinto hasta hace nada de lo que vivimos hoy, creo que es bueno. Algunos de los libros que les hacen leer a mis hijas, de escritores actuales de literatura infantil, no me gustan mucho. Por otra parte, si yo fuera profesor, y fuera posible de acuerdo con las normas escolares, organizaría diferentes actividades que fueran divertidas para los niños en relación con la lectura. Supongo que muchos profesores lo harán.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos? 

Mis hijas son ya mayores y mi papel consiste básicamente en responder a sus consultas y charlar sobre lo que leen. Yo insisto para que lean lo que a mí me gusta, o pienso que puede ser bueno para ellas, pero mi capacidad de influencia es limitada. De pequeñas, les leía todas las noches. Bueno, en realidad no siempre les leía. Les preguntaba: ¿Qué queréis, de leer o de contar? Y como casi siempre preferían ‘de contar’, me veía obligado noche tras noche a inventar un cuento. Calculo que quizá haya podido contarles más de 2.000 cuentos. A veces me da rabia no haberlos escrito. Ellas se acuerdan de algunos. Pero les he leído mucho también. Y creo que le han cogido el gusto a lo que tiene la vida de literario, aunque dediquen ahora mucho más tiempo al móvil que a los libros.

Jose María Sánchez-Robles es propietario de una pequeña empresa de publicaciones que se llama Edinexus. Se creó en 1994 y tiene su sede en Marbella. Hacen publicaciones de encargo y por iniciativa propia. Los temas en los que más han trabajado son el desarrollo rural y la literatura de viajes.