Cuestionario Nido de ratones: Arturo Pérez-Reverte

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Varios. Los leía una y otra vez. Tenía los clásicos (Dickens, Defoe, Twain, Stevenson, Verne, Melville, London, Walter Scott…) de las colecciones Historias y Cadete Juvenil y Las aventuras de Guillermo, de Editorial Molino. Por encima de todo, Los tres mosqueteros. Y Tintín, naturalmente.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

El libro de las cosas que comemos, Cuentos de hadas escandinavos y las ilustraciones de Los tres Mosqueteros en una edición que había pertenecido a mi bisabuela.

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¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

El día de mi primera comunión, mi madre pidió a todos que sólo me regalaran libros. Así me encontré a los 8 años con mi primera biblioteca propia, de unos 30 o 40 volúmenes. Los primeros libros me los recomendaba ella o los cogía yo de la biblioteca de mi abuelo.

¿Leía a escondidas?

Leía en clase, a escondidas, en el recreo, en la cama. Leía a todas horas. Yo no conocí la televisión hasta los 12 años.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Compraba libros con mi paga semanal y tenía a mi disposición la biblioteca de mis padres y la de mis abuelos.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

Innumerables.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

No me creo capaz de recomendar libros para niños de 2016. Yo nací en 1951.

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Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece? 

Me parece una soberana estupidez. Un método infalible para fabricar idiotas. Pero cada tiempo y quienes lo habitan tiene los libros y los lectores que merece tener.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

No es que lo crea. Es que tengo la certeza de que no. Al menos, en buena parte de los colegios que conozco.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

A mi hija la rodeé de libros en su habitación desde que nació. Libros adecuados a cada momento de su infancia y su juventud. Y sobre todo, vio leer a sus padres. El resto vino solo. Ahora es historiadora y arqueóloga, e imagino que algo tuvo que ver aquello.

*La foto de la cabecera es de hace 10 años ya. Pérez-Reverte vino a presentar El pintor de batallas a González Byass, en Jerez, con sus amigos Juan Eslava Galán y Rafael de Cózar (Fito). Era la segunda vez; unos años antes presentó, en la misma compañía, uno de sus Alatristes. Echamos un día muy bueno. Es una foto que me trae muy buenos recuerdos. Fito murió hace casi dos años ya; su casa salió ardiendo y él intentó rescatar los libros de su biblioteca. Era un hombre simpatiquísimo, con un gran sentido del humor, cariñoso y amable. Ya no podrán repetirse esas presentaciones de los tres amigos charlando con unas copas de vino de Jerez por delante, sin mirar el reloj. Qué suerte haber asistido a dos de ellas. 

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Cuestionario Nido de ratones: Luis Daniel González

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Tuve muchos libros favoritos: los de Enid Blyton; cómics de humor y de aventuras; la colección Historias, de Bruguera; a partir de los once o doce años, Verne, Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, novelas de Alistair Maclean como Los cañones de Navarone; y, con catorce o así, recuerdo un verano dedicado a la primera serie de Los Episodios Nacionales.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Los ilustrados que leí de pequeño fueron cómics. Los españoles propios de la época: Capitán Trueno, El guerrero del antifaz, Roberto Alcázar; también Carpanta, Rompetechos y demás. Y otros, que leía en revistas, como Astérix, Lucky Luke, Blueberry

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¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Mis amigos. Uno me prestó, en viejas ediciones —a doble columna, con letra pequeña y traducciones antiguas—, los libros de aventuras del Capitán Marryat, Robert Ballantyne, Mayne Reid.

¿Leía a escondidas?

A escondidas no recuerdo. Supongo que alguna vez leí por la noche en la cama, pero en mi caso las ganas de dormir suelen ser muy superiores al interés de cualquier novela.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Las tres cosas, aunque los libros en casa eran pocos: los de la colección Historias y los de la colección Reno que compraba de vez en cuando mi madre. Por cierto, que ir a la biblioteca entonces era un desafío: un lugar oscuro y silencioso, en medio de personas serias y mayores, y donde las bibliotecarias no parecían especialmente contentas de tener un niño allí en medio.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

No hace mucho retuiteé un comentario que decía que «si un niño ayuda a sus padres en la tienda el sábado por la mañana es explotación laboral, pero si lo usan en programas de TV es superbonito». Pues bien: en varios veranos de mi infancia, por las mañanas, yo hacía recados en el comercio de repuestos de mi padre: colocaba cosas en su sitio, hacía paquetes, despachaba productos fáciles, y cosas así. Al mediodía me «pagaba» —no recuerdo exactamente cuánto— y cada tarde yo iba a la librería y me compraba un libro, con frecuencia de Enid Blyton: así completé las colecciones de Aventura y Los cinco.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Dependería de la edad y dependería del niño. Siempre que puedo —que suele ser pocas veces, esa es la verdad— apunto a los libros “la primera vez que” como, por ejemplo, la primera novela de aventuras fantásticas, La princesa y los trasgos, de George MacDonald; la primera novela histórica con chicos protagonistas, Los chicos del bosque nuevo, de Frederic Marryat; y La isla del tesoro, por supuesto.

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Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Se suman varias cosas aquí. Una, que tal modo de actuar es antiguo y propio de los “libros de factoría”: desde los norteamericanos que comenzó Edward Stratemeyer ya en 1889 y que llegó a tener veinticinco series en marcha, de las cuales algunas sobreviven con cambios como los que dices, hasta los nuevos de Geronimo Stilton y demás. Otra, que a quienes estamos apegados emocionalmente a libros que leímos en la infancia nos cuesta verlos con otros ropajes (con textos cambiados o con imágenes distintas). Otra más, que si los editores consiguen su objetivo de seguir exprimiendo unos textos tan populares y rentables en el pasado, les dará igual lo que diga nadie si al final “vencen”. Es así: hay Literatura infantil y juvenil (Literatura con mayúscula), hay libros infantiles honrados (bien hechos, que pueden cumplir bien sus funciones), y hay libros infantiles puramente comerciales (que también pueden estar bien hechos y cumplir sus funciones, por otra parte). Luego, entre quienes escriben, editan y venden libros infantiles también hay quienes aspiran a unas cosas y hay quienes aspiran a otras, y lo podemos dejar ahí.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Conozco quien lo plantea bien y quien lo plantea mal. En general me parece que a los colegios hay que pedirles que intenten hacer bien aquellas cosas que a ellos se les exigen y que sólo ellos pueden hacer, sin engaños y sin desánimos.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

No tengo hijos pero, para esta pregunta y para la anterior, te copio un consejo de Samuel Johnson: «Yo pondría a un niño en una biblioteca (en la que no hubiera libros desaconsejables para su corta edad) y le permitiría que leyera a su antojo. A un niño nunca habría que desanimarle, ni disuadirle de leer todo aquello que le gustara por pensar que es algo a lo que aún no alcanza. Si tal fuera el caso, el niño bien pronto lo descubrirá y desistirá; si no, gana luego en su instrucción, que es mucho más provechosa si proviene de la inclinación con que él mismo emprende el estudio». Un tipo muy listo, Johnson.

Sobre Luis Daniel González

Luis Daniel González es licenciado en Física y especialista en Literatura infantil y juvenil. Escribe diariamente sobre libros, y especialmente sobre libros infantiles y juveniles, en www.bienvenidosalafiesta.com.

Cuestionario nido de ratones: Patricia Castillo

¿Cuál era su libro favorito de niña?

Me acuerdo de estar enferma en casa y que mis padres me trajeran Charlie y la fábrica de chocolate, de uno de los escritores preferidos de mis hijos, Roald Dahl. Mientras lo leía me sentí la niña más afortunada del mundo, no me podía creer que estuviese siendo partícipe de esa aventura maravillosa. Recuerdo perfectamente la emoción al leerlo, como si estuviese en una montaña rusa.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Tenía una enciclopedia infantil ilustrada que era mi gran tesoro. Lo que la hacía tan especial eran unas láminas transparentes que podías ir quitanto o añadiendo para completar la información sobre determinados temas. ¡Era lo más high tech que había en casa!

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeña?

Cuando vivía en Almería, los libros me los compraban mis padres, normalmente me los traían cuando venían de viaje. No recuerdo haber ido nunca a una librería a elegirlos. En el cole no se daba ninguna importancia a la lectura, no había biblioteca como tal, y lo poco que leíamos era lo que pidiese el temario. Cuando con 12 años me fui interna a Inglaterra descubrí lo que era una biblioteca de verdad. Del tipo de la de Hogwarts en Harry Potter, con suelos de madera de los que crujen al pisar, las estanterías labradas, los ventanales hasta el techo que daban al jardín… Me encantaba ir allí por las tardes a la hora de estudio, a buscar información o simplemente a leer. Era una especie de santuario.

¿Leía a escondidas?

En el internado en Inglaterra dormíamos en “cubículos”. Los dormitorios eran  inmensos y estaban divididos por paneles que no llegaban al techo, tampoco teníamos puerta, sólo una cortina. Me acuerdo que empecé a leerme Los tres mosqueteros, y claro, no podía dejar el libro. Así que cuando nos apagaban la luz, me subía a una especie de repisa, daba unos golpecitos en el panel y aparecía mi amiga Theola con su linterna. Así me terminé a los mosqueteros, leyendo debajo del edredón con la linterna, muerta de miedo por si me pillaba la prefect en una de sus rondas.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeña relacionada con los libros?

Con los libros en especial no, yo no era una niña muy lectora. Sin embargo, como a cualquier niño, me encantaban los cuentos. A mi madre la traía loca porque siempre le pedía que me contase el mismo, El enano saltarín. Y luego tuve la suerte de tener a un abuelo al que le encantaba contar cuentos. Cuando venía a verme se sentaba en un sillón al lado de la ventana, entonces yo corría a sentarme con él. Echábamos la cortina por encima, haciendo como una tienda de campaña que nos aislaba… y me contaba los cuentos más emocionantes y divertidos del mundo, que se inventaba sobre la marcha.

PATRICIA CASTILLO TRES

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

¡No puedo elegir sólo tres! De todas formas, los mejores “recomendadores” de libros para los niños son los propios niños. Ellos saben qué les gusta y porqué. A veces, como adultos recomendamos libros que a nosotros nos gustaron de pequeños pero con los que los niños actuales no se identifican. Es mejor escucharles a ellos opinar. Por eso empecé la web Rock and Read con mis hijos, porque cada vez que alguien me preguntaba sobre libros, yo les daba los nombres de lo que estuviesen leyendo ellos, ¡y era acierto seguro! Las recomendaciones de nuestros pequeños blogueros (mis hijos y otros niños que colaboran), por edades, las podéis encontrar ahí.

Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Creo que la obsesión por lo políticamente correcto es un equivocación, y que a la larga, es más peligroso que el mal que quiere remediar. Intentar dar una imagen irreal del mundo a los niños, una imagen manipulada por los adultos, me parece un error fatal. Tenemos que educar a los niños en valores, nosotros los padres, y luego dejar que ellos sean críticos con el mundo imperfecto en la que van a vivir. Deberán decidir qué es lo que a ellos les parece mal o bien. Tendrán que convertirse en individuos con personalidad propia, forjada por su educación, pero también por su criterio y experiencia vital. Mejor que censurar es animar a que los niños lean variado, a diferentes autores, diferentes estilos, que conozcan, a través de los libros, diferentes formas que de ver la vida. Cuando son pequeños, lo fundamental es leer con ellos y comentar las situaciones, reacciones de los personajes etc. que van surgiendo de cada libro. Preguntarles: y a ti, ¿te parece esto bien?, ¿tú harías lo mismo? y dejar que piensen por ellos mismos y tengan su opinión razonada.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Creo que la pregunta fundamental sería ¿está bien planteada la lectura en casa? Y la respuesta es un descorazonador NO. A amar la lectura se aprende en familia, en el sofá, en los brazos de papá o mamá. Hay que leerles a los niños, todos los días. Hay que poner voces al leer, y dejar que ellos comenten, y escucharles. Y cuando aprenden a leer, entonces hay que seguir leyéndoles. Y sobre todo, no hay que tener prisa en que lean ellos solos, porque un niño al que le gusten las historias que están dentro de los libros va a aprender a leer. Sin embargo, si a un niño al que le cueste le obligamos a leer solo, y le ponemos unas metas y tiempos, se le hará tan cuesta arriba que verá el libro como una tarea, un trabajo arduo y un aburrimiento supino.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

A mis hijos trillizos les he leído todos los días desde que eran bebés. En casa he llevado siempre los horarios de los niños y sus rutinas a rajatabla. En lo referente a la lectura, antes de dormir, después del baño, echaba a abuelos, tíos, visitas… Se cerraba la puerta del dormitorio y empezaba el momento mágico de la lectura. Ya se me podía caer la casa encima que yo no abría la puerta. Y así hemos seguido hasta que tenían 12 años, con independencia de que ellos también leyesen por su cuenta en otros momentos; siempre les leía antes de dormir. Cuando eran más mayorcitos aprovechaba para leerles libros un poco más complicados. Por supuesto, el ser tan disciplinado con los horarios y rutinas es hacer algunas renuncias, pero a la larga ha sido la mejor inversión de mi vida. Ahora tienen 14 años y en mi casa nunca tengo que decirles que vayan a estudiar, lo hacen ellos solos, no tengo que decirles que se vayan a dormir, lo hacen ellos solos (a las 9:30 para leer un rato en la cama)… La lectura no es solo un placer, es también la base del estudio, la comprensión lectora es esencial para aprender cualquier asignatura (matemáticas incluidas), así que un niño que lee rápido y comprende bien lo que lee tiene ganado ya mucho en el colegio. Como digo siempre, transmitir el amor a la lectura es la mayor inversión que se puede hacer en la educación de un hijo, y sólo cuesta 20 minutos al día.

Sobre Patricia Castillo

Patricia es economista, licenciada por CUNEF y Máster en Economía Europea por la ULB. Ha trabajado en el mundo financiero (era Directora General de una SGIIC en Madrid) hasta que se fue a Londres a vivir con sus trillizos de 4 años y su marido. Cuando ellos tenían 11 años empezaron el blog Rock and Read, en el que sus hijos recomiendan los libros que se están leyendo.