Cuestionario Nido de ratones: Luis Daniel González

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Tuve muchos libros favoritos: los de Enid Blyton; cómics de humor y de aventuras; la colección Historias, de Bruguera; a partir de los once o doce años, Verne, Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, novelas de Alistair Maclean como Los cañones de Navarone; y, con catorce o así, recuerdo un verano dedicado a la primera serie de Los Episodios Nacionales.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Los ilustrados que leí de pequeño fueron cómics. Los españoles propios de la época: Capitán Trueno, El guerrero del antifaz, Roberto Alcázar; también Carpanta, Rompetechos y demás. Y otros, que leía en revistas, como Astérix, Lucky Luke, Blueberry

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¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Mis amigos. Uno me prestó, en viejas ediciones —a doble columna, con letra pequeña y traducciones antiguas—, los libros de aventuras del Capitán Marryat, Robert Ballantyne, Mayne Reid.

¿Leía a escondidas?

A escondidas no recuerdo. Supongo que alguna vez leí por la noche en la cama, pero en mi caso las ganas de dormir suelen ser muy superiores al interés de cualquier novela.

¿Se compraba sus libros, iba a la biblioteca, tenía libros en casa…?

Las tres cosas, aunque los libros en casa eran pocos: los de la colección Historias y los de la colección Reno que compraba de vez en cuando mi madre. Por cierto, que ir a la biblioteca entonces era un desafío: un lugar oscuro y silencioso, en medio de personas serias y mayores, y donde las bibliotecarias no parecían especialmente contentas de tener un niño allí en medio.

¿Tiene alguna anécdota de cuando era pequeño relacionada con los libros?

No hace mucho retuiteé un comentario que decía que «si un niño ayuda a sus padres en la tienda el sábado por la mañana es explotación laboral, pero si lo usan en programas de TV es superbonito». Pues bien: en varios veranos de mi infancia, por las mañanas, yo hacía recados en el comercio de repuestos de mi padre: colocaba cosas en su sitio, hacía paquetes, despachaba productos fáciles, y cosas así. Al mediodía me «pagaba» —no recuerdo exactamente cuánto— y cada tarde yo iba a la librería y me compraba un libro, con frecuencia de Enid Blyton: así completé las colecciones de Aventura y Los cinco.

¿Qué tres libros para niños recomendaría?

Dependería de la edad y dependería del niño. Siempre que puedo —que suele ser pocas veces, esa es la verdad— apunto a los libros “la primera vez que” como, por ejemplo, la primera novela de aventuras fantásticas, La princesa y los trasgos, de George MacDonald; la primera novela histórica con chicos protagonistas, Los chicos del bosque nuevo, de Frederic Marryat; y La isla del tesoro, por supuesto.

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Algunas ediciones nuevas de libros antiguos retocan los textos para que resulten políticamente correctos. Es el caso de Los cinco, de Enid Blyton. ¿Qué le parece?

Se suman varias cosas aquí. Una, que tal modo de actuar es antiguo y propio de los “libros de factoría”: desde los norteamericanos que comenzó Edward Stratemeyer ya en 1889 y que llegó a tener veinticinco series en marcha, de las cuales algunas sobreviven con cambios como los que dices, hasta los nuevos de Geronimo Stilton y demás. Otra, que a quienes estamos apegados emocionalmente a libros que leímos en la infancia nos cuesta verlos con otros ropajes (con textos cambiados o con imágenes distintas). Otra más, que si los editores consiguen su objetivo de seguir exprimiendo unos textos tan populares y rentables en el pasado, les dará igual lo que diga nadie si al final “vencen”. Es así: hay Literatura infantil y juvenil (Literatura con mayúscula), hay libros infantiles honrados (bien hechos, que pueden cumplir bien sus funciones), y hay libros infantiles puramente comerciales (que también pueden estar bien hechos y cumplir sus funciones, por otra parte). Luego, entre quienes escriben, editan y venden libros infantiles también hay quienes aspiran a unas cosas y hay quienes aspiran a otras, y lo podemos dejar ahí.

¿Cree que está bien planteado el tema de la lectura en el colegio?

Conozco quien lo plantea bien y quien lo plantea mal. En general me parece que a los colegios hay que pedirles que intenten hacer bien aquellas cosas que a ellos se les exigen y que sólo ellos pueden hacer, sin engaños y sin desánimos.

¿Cómo enfoca el tema de la lectura con sus hijos?

No tengo hijos pero, para esta pregunta y para la anterior, te copio un consejo de Samuel Johnson: «Yo pondría a un niño en una biblioteca (en la que no hubiera libros desaconsejables para su corta edad) y le permitiría que leyera a su antojo. A un niño nunca habría que desanimarle, ni disuadirle de leer todo aquello que le gustara por pensar que es algo a lo que aún no alcanza. Si tal fuera el caso, el niño bien pronto lo descubrirá y desistirá; si no, gana luego en su instrucción, que es mucho más provechosa si proviene de la inclinación con que él mismo emprende el estudio». Un tipo muy listo, Johnson.

Sobre Luis Daniel González

Luis Daniel González es licenciado en Física y especialista en Literatura infantil y juvenil. Escribe diariamente sobre libros, y especialmente sobre libros infantiles y juveniles, en www.bienvenidosalafiesta.com.
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